15 de diciembre 2008 - 00:00

El campo, en racha negativa: ahora, La Niña

A medida que se afinan los números y avanza la campaña 2008/09, crece en el campo la preocupación por el saldo que dejará la próxima cosecha. Cálculos privados dan cuenta de una fuerte caída en la rentabilidad y advierten que el proceso negativo seguirá su curso en 2009. Pero a este escenario se suma una variable inesperada: tras la histórica sequía de este año, pronósticos climáticos auguran que el fenómeno de La Niña -causal de escasez de lluvias- seguiría haciendo efecto durante este verano.
No son pocos los golpes que recibió el agro en 2008: retenciones móviles -luego suspendidas-, conflicto con el gobierno, alza de insumos entre un 30% y un 50%, caída de precios internacionales en torno al 50% (si bien en la primera mitad del año había tocado récords), la peor sequía de los últimos cien años y finalmente heladas tardías. «La producción de los principales granos generan pérdidas, y en consecuencia, no se podrán cumplir los compromisos asumidos con el sistema financiero y con las firmas que financian la producción», asegura el Instituto de Estudios Económicos (IEE) de la Sociedad Rural en un reciente informe sobre rendimientos de los principales cultivos.
Según el trabajo del IEE, el trigo será el grano más complicado, y sus productores afrontarían pérdidas de entre u$s 29 y u$s 67 por tonelada, dependiendo el rendimiento. Sería necesario obtener 54 quintales por hectárea para no quedar en rojo, pero el promedio en 2007/08 fue de 28,3 quintales. La próxima producción triguera sólo sería de 9,7 millones de toneladas, según la Bolsa de Cereales, lo que implica una caída del 40% respecto del último ciclo.

Maíz

El maíz, en tanto, daría pérdidas de entre u$s 9 y u$s 27 por tonelada. Exigiría llegar a 105 quintales por hectárea para equilibrar los costos con el precio FAS para el grano disponible, pero el año pasado el promedio fue de 65,5 quintales.
Sólo la soja daría ganancia, a razón de entre u$s 10 y u$s 45 por hectárea. El girasol daría pérdidas de hasta u$s 44 por tonelada en caso de bajos rendimientos (18 quintales) y ganancia de u$s 15 por hectárea al llegar a 26 quintales por hectárea.
Otro dato que grafica el mal momento lo presenta la venta de maquinaria. El mes pasado, la adquisición de tractores cayó un 25,7% respecto del año anterior; y la de cosechadoras, un 52,7%, según la Bolsa de Cereales.
Y a este panorama hay que sumar la incertidumbre del factor climático. La sequía de este año generó graves pérdidas, que algunos cálculos ubican en torno a los u$s 1.000 millones. Pero este escollo no estaría superado aún, ya que se espera que entre lo que queda de este mes y febrero se mantenga la falta de lluvias y hasta ocurran episodios de caída de granizo. La causa sería que, sin dejar de lado el cambio climático mundial, los campos agrícolas argentinos sufren la prolongación del efecto de La Niña.
Se trata de la contraparte de El Niño, corriente cálida del Pacífico. La Niña es fría, generada por la corriente de Hudson que recorre las costas de Chile y Perú, proveniente del Sur, bajando la temperatura de la superficie del océano en hasta 4°C. El fenómeno ocurre en períodos aproximados de cuatro años.

Dejá tu comentario