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El desafío de las editoriales independientes
LOS SELLOS EDITORIALES PEQUEÑOS SE UNEN PARA LOGRAR MÁS VISIBILIDAD EN EL MERCADO Y ALCANZAR AL GRAN PÚBLICO LECTOR - Son editoriales que atraen lectores con catálogos que apuestan por nuevos escritores y temáticas diferentes.
Lanzamiento. Imagen del interior de La Coop Librería (Buenos Aires), que junto con El gran pez (Mar del Plata) son dos iniciativas de editoriales independientes que se agruparon para abrir locales donde ofrecen sus libros. (Foto: Sebastián Pani)
La editora puso el énfasis en el "plus por sobre lo comercial" al crear un catálogo y habló de los desafíos que enfrentan: "Crecer, ofrecer libros de calidad y lograr una visibilidad mayor".
Santiago Fernández Subiela es uno de los editores de Letra Sudaca, editorial que se unió a Puente Aéreo y La Bola para inaugurar en Mar del Plata la librería El gran pez. "Es un espacio donde los lectores de nuestros libros se sientan cómodos, y puedan sorprenderse con títulos distintos, con material que no se encuentra en cualquier lado", dice a este diario Fernández Subiela.
"La idea es volver al sentido lúdico de la literatura, que el lector busque entre las bibliotecas y encuentre el libro que se merece", se entusiasma el editor. Sobre las particularidades del sector destaca que "la ventaja estará siempre en la conformación del catálogo, lejos de la tendencia (o no), pero con criterios que van más allá de lo comercial, lo cual es una desventaja y un desafío a la vez".
Sobre las dificultades inherentes al mercado en el que se mueven las editoriales independientes opinó Denis Fernández, autor de "Monstruos geométricos" (17G Editora, 2016) y editor de Editorial Marciana, que empezó sus publicaciones el año pasado. "El costo económico es grande con respecto a otro tipo de inversión, porque si bien la literatura vende, el mercado sigue concentrado en unos pocos. Ante esto aparece la ventaja de ser una editorial chica: la posibilidad de poder equivocarnos y reivindicarnos", comentó.
Además, subrayó el "margen de error más tolerable" para equivocarse y correr riesgos: "Los errores los podemos corregir en la siguiente tirada. El desafío es que el lector nos juzgue positivamente y decida invertir en producciones pequeñas. Y que los autores sigan acercándose y quieran formar parte".
"Mi expectativa es sobrevivir en el mercado literario para poder seguir editando", aseveró Fernández al tiempo que evaluó: "Aunque se hayan abierto las importaciones y cada vez haya más editoriales, tenemos mucha ambición y confiamos en que las cosas van a salir bien".
En estos tiempos, el libro además de dar pelea por los lectores es también protagonista de la transición digital. El auge que se auguraba hace unos años parece haberse desinflado. Las ventas de e-book apenas superan el 10% en Estados Unidos y van en retroceso, donde el papel sigue reinando. En la Argentina el libro digital apenas alcanza el 1% de los ejemplares vendidos. La piratería y las costumbres todavía causan recelo a las editoriales grandes para profundizar la oferta digital, que por lo general está representada por ejemplares de valor apenas inferior a los físicos.
"Los libros digitales van ganando espacio, pero su comercialización aún no ha generado significativas diferencias contra el libro en papel. Para la literatura la convivencia aún es pacífica, aunque cabe suponer que serán temas a plantearse en los próximos años", opinó Brecciaroli. Por su parte, Fernández dijo: "Creo que ambos, papel y e-book, son formatos que pueden convivir. Ninguno afecta al otro, no son aliados ni enemigos. Son decisiones editoriales. Nosotros aspiramos a imprimir y no digitalizar. Es parte de una búsqueda estética". Sobre el temor a que la ficción esté perdiendo lectores Brecciaroli afirmó: "Es algo relativo, porque el público cambia, crece, decrece, revive. Si bien hay mucha oferta de no ficción, el mercado editorial sigue produciendo libros de literatura, las editoriales independientes siguen creciendo y apostando a aumentar sus catálogos. Creo que atarnos a las modas o las sensibilidades del mercado sería justamente atentar contra lo que nos constituye y nos denomina como independientes". Fernández, coincidió con optimismo: "La ficción alimenta a la literatura. Sin ficción sólo nos queda la realidad".



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