15 de febrero 2017 - 00:16

El desafío de las editoriales independientes

LOS SELLOS EDITORIALES PEQUEÑOS SE UNEN PARA LOGRAR MÁS VISIBILIDAD EN EL MERCADO Y ALCANZAR AL GRAN PÚBLICO LECTOR - Son editoriales que atraen lectores con catálogos que apuestan por nuevos escritores y temáticas diferentes.

Lanzamiento. Imagen del interior de La Coop Librería (Buenos Aires), que junto con El gran pez (Mar del Plata) son dos iniciativas de editoriales independientes que se agruparon para abrir locales donde ofrecen sus libros. (Foto: Sebastián Pani)
Lanzamiento. Imagen del interior de La Coop Librería (Buenos Aires), que junto con El gran pez (Mar del Plata) son dos iniciativas de editoriales independientes que se agruparon para abrir locales donde ofrecen sus libros. (Foto: Sebastián Pani)
Editar un libro en la Argentina es un desafío. Los costos, la distribución, la pelea por la visibilidad en las librerías, la competencia frente al best seller extranjero y los containers de saldos importados son algunas de las características que complican a la industria. Las grandes editoriales apuestan a autores consagrados de ficción y reeditan éxitos de no ficción que arrasan con la autoayuda en otros países. Y las novedades escasean. Los nuevos escritores no encuentran lugar sin la garantía de algún premio.

La lucha por la diversidad literaria encuentra a los sellos independientes como protagonistas que buscan dar a conocer nuevos autores. Son una legión de editoriales que con un trabajo artesanal descubren y se relacionan con los escritores, editan sus trabajos, pelean los precios de impresión y, en algún caso, se ocupan de distribuir. Con ediciones que rondan los 500 o 1.000 ejemplares tienen versatilidad para apuntar a un público específico con temáticas arriesgadas para las editoriales grandes.

Las editoriales independientes conocen sus limitaciones y por eso es natural el proceso de organización, la necesidad de ser más fuertes. Ejemplo de esto es la feria de editores, que tuvo su quinta edición en agosto pasado con la presencia de más de 80 editoriales independientes y un público que aumenta año a año.

En este sentido una nueva iniciativa vio la luz en Buenos Aires y Mar del Plata: editoriales independientes que se unen para abrir librerías que ofrecen sus propios catálogos junto con una selección de lo que rescatan del mercado. El caso porteño es el de La Coop Librería (Bulnes 640), inaugurada en diciembre; el marplatense es El gran pez (Hipólito Yrigoyen 1992), abierta este mes.

La Coop Librería es el proyecto de La Coop, sello de 12 editoriales independientes que se reunieron para resolver dificultades compartidas. "Temas como la distribución, la prensa, la posibilidad de visibilizar nuestros catálogos en ferias y festivales eran algunos de los temas que nos preocupaban", explicó a Ambito Financiero la escritora Paula Brecciaroli, editora en Editorial Conejos y autora de Otaku (Paisanita Editora 2015).

"El objetivo es tener un espacio dónde nuestros libros y los de las editoriales colegas tengan un lugar central. Apuntamos a ofrecer una variedad amplia de editoriales independientes de todo el país y de Latinoamérica, además de los libros de las grandes editoriales y que sea también un lugar de encuentro", sostuvo Brecciaroli. Afirmó que la idea no es crear un circuito de culto, sino atraer al público general.

La editora puso el énfasis en el "plus por sobre lo comercial" al crear un catálogo y habló de los desafíos que enfrentan: "Crecer, ofrecer libros de calidad y lograr una visibilidad mayor".

Santiago Fernández Subiela es uno de los editores de Letra Sudaca, editorial que se unió a Puente Aéreo y La Bola para inaugurar en Mar del Plata la librería El gran pez. "Es un espacio donde los lectores de nuestros libros se sientan cómodos, y puedan sorprenderse con títulos distintos, con material que no se encuentra en cualquier lado", dice a este diario Fernández Subiela.

"La idea es volver al sentido lúdico de la literatura, que el lector busque entre las bibliotecas y encuentre el libro que se merece", se entusiasma el editor. Sobre las particularidades del sector destaca que "la ventaja estará siempre en la conformación del catálogo, lejos de la tendencia (o no), pero con criterios que van más allá de lo comercial, lo cual es una desventaja y un desafío a la vez".

Sobre las dificultades inherentes al mercado en el que se mueven las editoriales independientes opinó Denis Fernández, autor de "Monstruos geométricos" (17G Editora, 2016) y editor de Editorial Marciana, que empezó sus publicaciones el año pasado. "El costo económico es grande con respecto a otro tipo de inversión, porque si bien la literatura vende, el mercado sigue concentrado en unos pocos. Ante esto aparece la ventaja de ser una editorial chica: la posibilidad de poder equivocarnos y reivindicarnos", comentó.

Además, subrayó el "margen de error más tolerable" para equivocarse y correr riesgos: "Los errores los podemos corregir en la siguiente tirada. El desafío es que el lector nos juzgue positivamente y decida invertir en producciones pequeñas. Y que los autores sigan acercándose y quieran formar parte".

"Mi expectativa es sobrevivir en el mercado literario para poder seguir editando", aseveró Fernández al tiempo que evaluó: "Aunque se hayan abierto las importaciones y cada vez haya más editoriales, tenemos mucha ambición y confiamos en que las cosas van a salir bien".

En estos tiempos, el libro además de dar pelea por los lectores es también protagonista de la transición digital. El auge que se auguraba hace unos años parece haberse desinflado. Las ventas de e-book apenas superan el 10% en Estados Unidos y van en retroceso, donde el papel sigue reinando. En la Argentina el libro digital apenas alcanza el 1% de los ejemplares vendidos. La piratería y las costumbres todavía causan recelo a las editoriales grandes para profundizar la oferta digital, que por lo general está representada por ejemplares de valor apenas inferior a los físicos.

"Los libros digitales van ganando espacio, pero su comercialización aún no ha generado significativas diferencias contra el libro en papel. Para la literatura la convivencia aún es pacífica, aunque cabe suponer que serán temas a plantearse en los próximos años", opinó Brecciaroli. Por su parte, Fernández dijo: "Creo que ambos, papel y e-book, son formatos que pueden convivir. Ninguno afecta al otro, no son aliados ni enemigos. Son decisiones editoriales. Nosotros aspiramos a imprimir y no digitalizar. Es parte de una búsqueda estética". Sobre el temor a que la ficción esté perdiendo lectores Brecciaroli afirmó: "Es algo relativo, porque el público cambia, crece, decrece, revive. Si bien hay mucha oferta de no ficción, el mercado editorial sigue produciendo libros de literatura, las editoriales independientes siguen creciendo y apostando a aumentar sus catálogos. Creo que atarnos a las modas o las sensibilidades del mercado sería justamente atentar contra lo que nos constituye y nos denomina como independientes". Fernández, coincidió con optimismo: "La ficción alimenta a la literatura. Sin ficción sólo nos queda la realidad".

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