Las polémicas alrededor del Mundial de Qatar han sido numerosas en los últimos años, pero patrocinadores y difusores cumplirán sus contratos, si bien algunos planean ya gestos o un “acompañamiento crítico” de esta cita suprema del fútbol.
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El dilema de los patrocinadores por el Mundial
El Mundial es sin duda una de las grandes vitrinas publicitarias y cada cuatro años atrae a marcas en busca de una exposición masiva. Según la FIFA, la final del Mundial de Rusia 2018 en la que Francia ganó a Croacia fue seguida por 1.120 millones de telespectadores en todo el planeta.
Sin embargo, la edición de 2022 en Catar está cercada por distintas controversias desde que se concedió la sede al emirato en 2010. Entre ellas, las referentes al impacto medioambiental que tendrá el evento, la situación de las mujeres y de las minorías LGBT+ en el país o los derechos de los trabajadores migrantes contratados para las obras de preparación del evento y de las infraestructuras ligadas al proyecto.
Recientemente, varias organizaciones de defensa de los derechos humanos han pedido a los patrocinadores del Mundial que apoyen su campaña para la indemnización de los obreros que han trabajado en la preparación del evento, lamentando una serie de abusos y salarios impagados.
Doha estima que algunas críticas son injustas y pone especialmente el acento en las reformas que emprendió referentes al mercado de trabajo en su territorio.
A medida que el Mundial se aproxima, las posturas se hacen más o menos radicales según las marcas y los países, desde los llamamientos a un boicot a posturas más intermedias, con gestos o mensajes durante el torneo. Las marcas brasileñas Vivo e Itau acompañarán a la Seleçao en Catar. El operador de telecomunicaciones Vivo considera que no tiene “ninguna influencia” en la elección del país anfitrión.
Las camisetas de entrenamiento de Dinamarca lucirán “mensajes críticos”. Dos patrocinadores (Danske Spil y Arbejdernes Landsbank) han aceptado que se reemplacen sus logotipos. La marca deportiva Hummel anunció que disimulará su logotipo en la camiseta de Dinamarca, haciéndolo casi imperceptible, como “protesta contra Qatar y por su balance en materia de derechos humanos”. Los costosos contratos a largo plazo y las campañas de comunicación del Mundial hacen que sea ilusorio pensar en un boicot de último momento, dice Gary Tribou, profesor en marketing deportivo en la Universidad de Estrasburgo.


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