21 de marzo 2017 - 00:00

El FBI estudia si Rusia y los asesores de Trump conspiraron en la campaña

“Investigar y tener pruebas son dos cosas diferentes”, salió al cruce Sean Spicer, el vocero oficial.

El FBI estudia si Rusia y los asesores de Trump conspiraron en la campaña
El FBI estudia si Rusia y los asesores de Trump conspiraron en la campaña
Washington - El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, reveló ayer la existencia de una investigación sobre una posible "coordinación" entre integrantes de la campaña de Donald Trump y el Gobierno de Rusia antes de las elecciones presidenciales de noviembre último.

Mientras el Presidente tacha los supuestos lazos de sus allegados con Moscú de "noticias falsas", Comey rompió con el tradicional silencio de la policía federal para confirmar que la agencia está interesada en ahondar en la compleja polémica que mancha la joven administración del magnate.

El FBI "está investigando los esfuerzos del Gobierno ruso para interferir en la elección presidencial de 2016", declaró Comey durante la sesión, difundida por varias cadenas de televisión.

Comey señaló que "eso incluye investigar la naturaleza de los lazos entre individuos asociados con la campaña de Trump y el Gobierno ruso y si hubo alguna coordinación entre la campaña y los esfuerzos de Rusia".

Señaló que la investigación se remonta a julio del año pasado, en plena campaña electoral, cuando el Gobierno de Barack Obama tuvo conocimiento de que piratas informáticos vulneraron los computadoras y las comunicaciones del Partido Demócrata. Sin embargo, rechazó citar nombres o adelantar la naturaleza de los posibles lazos entre algunos personajes del entorno de Trump y el Gobierno de Vladímir Putin.

"A fines del verano (boreal), los rusos estaban convencidos de que (Hillary) Clinton vencería" a Trump, por lo que decidieron dirigir la atención hacia la candidata demócrata, indicó.

La Casa Blanca reaccionó a través de su portavoz, Sean Spicer, quien dijo que "investigar y tener pruebas son dos cosas diferentes". "Nada ha cambiado", añadió. "Altos funcionarios de inteligencia declararon públicamente que no hay evidencia de una colusión Trump-Rusia", expresó.

El portavoz enfatizó que congresistas que han recibido información del FBI e incluso James Clapper, quien fue director nacional de Inteligencia en el Gobierno de Obama, dijeron que no encontraron indicios de complicidad entre la campaña de Trump y Rel Kremlin.

Horas antes de la audiencia de ayer, el propio Trump negó en una serie de mensajes en su cuenta personal de Twitter las acusaciones.

Enfatizó que Clapper y "otros" dijeron que no hay pruebas de que él "haya conspirado con Rusia". En otro tuit, el mandatario aseguró que la "historia rusa" fue "inventada e impulsada" por los demócratas para llevar adelante "una campaña terrible".

Cion todo, la explosiva declaración de ayer de Comey confirmó semanas de versiones en los medios estadounidenses, según los cuales la policía federal investigaba la acusación de que la sorpresiva victoria de Trump sobre la demócrata Clinton en noviembre fue ayudada por Rusia.

En enero, la inteligencia estadounidense había concluido que Rusia intentó interferir en las elecciones de noviembre en favor de Trump, lo que Moscú niega. Pero lo novedoso es que se esté investigando una posible colusión entre el comando presidencial republicano y una potencia extranjera, lo que, de confirmirse, podría tener un efecto devastador sobre la nueva administración.

Aunque varias comisiones del Congreso iniciaron investigaciones sobre la interferencia rusa, hasta ahora el asunto no se había ventilado públicamente en una audiencia, mucho menos con la comparecencia de las cabezas del FBI y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Michael Rogers.

Durante la audiencia se habló también sobre la acusación de que Obama ordenó espiarlo durante la campaña (ver página 21).

El presidente de la comisión de Inteligencia de la cámara baja, el republicano Devin Nunes, abrió la sesión afirmando que "hasta la fecha no se ha visto evidencia de que miembros de la campaña conspiraran con agentes rusos". Pero el demócrata Adam Schiff, número dos del comité, detalló una lista de presuntos vínculos y comunicaciones entre el equipo de Trump y Rusia.

"¿Es posible que todos estos eventos y reportes sean completamente inconexos y nada más que una completamente infeliz coincidencia? Sí, es posible", concedió. "Pero también es posible, quizás más que posible, que no sean coincidencias, que no estén desconectados y no sean inconexos", añadió.

"Si la campaña de Trump o cualquier persona asociada con ella ayudó o estimuló a los rusos, no sólo sería un delito grave, sino que representaría una de las traiciones más impactantes en la historia de nuestra democracia", agregó.

Comey se negó varias veces a comentar esos señalamientos, argumentando la necesidad de proteger una investigación aún en curso.

Agencias AFP, ANSA, Reuters y DPA,


y Ámbito Financiero

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