5 de abril 2012 - 00:00

El norte muestra su cara selvática

El norte muestra su cara selvática
De tanto repetir un mismo camino, suele crearse una huella que si bien facilita el tránsito también llega a bloquear el conocimiento de otras sendas. Algo de esto es lo que ocurre en el noroeste argentino, que al encandilar con la impactante belleza de la Quebrada de Humahuaca y la Puna ha dejado en la sombra a la región de las Yungas, un verdadero paraíso escondido que ofrece una selva de intenso verde donde viven y se refugian inmumerables especies vegetales y animales.

Esta falta de conocimiento podría cambiar de un día para el otro si se concluyera la Ruta Provincial 83, en Jujuy, a la cual hace años que le restan poco más de 5 kilómetros para unir yungas y quebrada. De completarse esta obra -y creciera la promoción de esta región-, el mundo del turismo internacional, que tanto frecuenta la región, «descubriría» un espectacular vergel accesible a través de vehículos todo terreno, a caballo o a pie.

Mientras tanto, las yungas están allí para el que las quiera disfrutar, como un destino para explorar, para conocer guiado por expertos y para gozar de ese encanto que tienen los sitios realmente alejados de la civilización.

Claro que el estar fuera del circuito masivo no significa que no haya comunidades y poblaciones en el territorio de las yungas. Por el contrario, hay dos centros urbanos desde los cuales los habitantes locales dan mucho empuje a este destino. Se trata de las ciudades de San Francisco, en Jujuy, y Los Toldos, en Salta, en torno de las cuales se maneja, respectivamente, la actividad en los Parques Nacionales Calilegua y Baritú.

Espesura salteña

Bien al norte se encuentra el llamado Bosque Nublado, al que se accede desde Bolivia, ya que es necesario cruzar por tierra la frontera de Aguas Blancas (Argentina) y Bermejo (Bolivia), hacer unos 75 km por el vecino país y volver a cruzar el río Bermejo para internarse en esta región, en una zona poco conocida y menos promocionada de la provincia de Salta. Tras 17 km de ripio se llega a Los Toldos, pueblo con 2.000 habitantes y una organización que envidiarían muchas ciudades grandes. Allí todo es hospitalidad y pueden encontrarse cómodas hosterías como es el caso de La Dorita que, apelando a un popular slogan, es atendida por sus propios dueños, Dorita y Marcelo, que también se lucen en el arte culinario y como guías. Con ese refuerzo de identidad que tienen los pueblos de frontera, Los Toldos incluso tiene su propia estación de radio. En los alrededores de esta localidad se encuentra la Reserva Nacional el Nogalar de Los Toldos, que en sus 3.500 hectáreas posee gigantescos nogales de más de 300 años de edad, junto a helechos, musgos y orquídeas que crecen por sobre y entre las ramas.

Desde Los Toldos se accede a la entrada del Parque Nacional Baritú tras recorrer algo más de 25 km aptos para vehículos todo terreno, hasta el cruce del río Lipeo, el más caudaloso de la región. Adentrándose en el parque se puede llegar a la zona de los Cedros Abuelos, con ejemplares que también superan los 300 años, con troncos que para abrazarlos por completo hacen falta cinco o seis personas.

Cruzando el parque por completo -en una caminata que a pie demanda unas tres horas- se llega a Baritú, poblado de sólo 25 familias, que oficia como punto de partida para llegar a un bosque de gigantescos helechos arborescentes, con ejemplares cerca de los 15 metros de altura.

Selva jujeña

El Parque Nacional Calilegua se encuentra en el extremo sur de las Yungas y es accesible desde la localidad de Libertador General San Martín, Jujuy. Al igual que en Baritú, todo el recorrido merece una mirada tranquila y atenta, para poder reconocer la vegetación y avistar aves (como el loro alisero, exclusivo de las yungas) y pequeños mamíferos, así como percibir huellas de mamíferos como el tapir, la corzuela o el yaguareté (Pantera Onca), el tigre sudamericano.

Aquí la ciudad que oficia de centro es San Francisco, con menos de mil habitantes, a la cual se llega al atravesar el parque por la Ruta Provincial 83. Allí se pueden encontrar hospedajes rústicos, pero con comodidades suficientes, y la asistencia de guías para realizar caminatas y cabalgatas.

Hay muchos senderos recomendables aquí, destacando la travesía hacia Tilcara, que lleva de la selva a la quebrada surcando los cerros; la caminata al Río Jordán; el viejo y exigente sendero a Alto Calilegua; y el avistaje de condoreras. Hay además travesías a los poblados de Valle Grande -que se remonta a la dominación de los incas- y Pampichuela.

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