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El nuevo modelo que impulsa Marcó del Pont
El proyecto de ley que la nueva presidenta del BCRA había presentado en 2007 ya comenzó a implementarse y establece que en la formulación y ejecución de las políticas monetaria, financiera y cambiaria, la institución «coordinará su cometido con el Poder Ejecutivo Nacional». Cristina de Kirchner ya hizo suyo el expediente 1218-D-2007 presentado por la nueva jefa de la autoridad monetaria cuando era diputada y creó el Consejo Económico propuesto por Marcó del Pont en los fundamentos de su proyecto.
Desde el Gobierno confirmaron ayer que la iniciativa de la nueva presidenta del BCRA para modificar el artículo 3 de la Ley 24.144, Carta Orgánica de la institución, llegará al Congreso en marzo. El cambio más importante consiste en la reducción del margen de autonomía de la autoridad monetaria que en el futuro debería orientar sus políticas financieras de acuerdo con los designios de la Casa Rosada. Tanto que en los fundamentos, el proyecto critica la «tan radical autonomía que sólo pudo ser garantizada durante el breve período de la década del 90 en el que el Banco Central fue privado de la mayor parte de sus tradicionales instrumentos de política».
Desafíos
En cuanto a los desafíos de la política económica nacional, razona Marcó del Pont en su proyecto, «resulta cada vez más claro que una política macroeconómica que se orientase únicamente a contener la inflación, en combinación con un régimen de cambio flotante y apertura plena de la cuenta capital, podría alimentar una tendencia a la apreciación cambiaria con efectos negativos sobre el crecimiento y el empleo». Tal vez sea éste el principal punto de discrepancia con el matrimonio Kirchner, que sigue privilegiando el nivel de reservas por encima de las metas de productividad. «Kirchner no va a rifar las reservas ni a gastarlas por debajo del nivel del circulante», explicó ayer a este diario uno de los encargados de pulir el expediente antes de su ingreso a la Cámara de Diputados.
Marcó del Pont, o la «Negra» como la llaman en el kirchnerismo, impulsa un Banco Central que financie proyectos productivos, no sólo de pymes del sector privado, sino también actividades del Estado. Una visión aún más progresista que la de Néstor y Cristina Kirchner. La ex jefa del Banco de la Nación critica la limitación de la misión primaria y fundamental del Banco Central, expresada en el artículo 3 de la Carta Orgánica, a la preservación del valor de la moneda, consecuencia del régimen de convertibilidad impuesto por Carlos Menem en 1991. «Este régimen de política económica prohibió al Banco Central todo financiamiento de las actividades estatales y privó al sistema bancario de su rol tradicional como prestamista de última instancia».
Además, la nueva titular del BCRA critica en los fundamentos de su proyecto de reforma de la entidad la independencia respecto del Poder Ejecutivo definida «de un modo tan extremo que excluyó toda consideración de las funciones de coordinación, siempre necesarias entre la autoridad monetaria y los responsables del rumbo económico nacional».

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