3 de octubre 2018 - 00:00

El “nuevo Nafta” veta a sus miembros los tratados comerciales con China

La normativa afecta sobre todo a México, que ante el distanciamiento de Washington afianzó la relación con la potencia asiática. Washington - El sucesor del Nafta, el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por su sigla en inglés) prohíbe a cualquiera de sus miembros llegar a un pacto comercial con países que no tengan una economía de libre mercado, que otorguen subsidios o pongan en riesgo la planta productiva de la región, como pueden ser los casos de China o Venezuela. La “letra pequeña” del entendimiento reserva esta y otras sorpresas que ayer eran ampliamente destacadas por los medios y analistas económicos. Los protagonistas de las arduas negociaciones, que demoraron más de un año, defendieron esa prohibición, plasmada en el capítulo 32 del convenio, al señalar que se debe a que un acuerdo con países como Venezuela o China “limita la competencia equitativa”. La futura ministra de Economía de México, Graciela Márquez, señaló que esto no significa un riesgo ya que el país tiene “diversos mecanismos para continuar su relación comercial con países como China”. Por su parte, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, afirmó que “se trata de proteger a la planta productiva de América del Norte para que no se asocien con países en donde el Estado otorga subsidios, interviene mercados e impide el libre comercio”. “Por eso es importante que haya el compromiso de los tres países de no ser socios de ese tipo de economías”, indicó. En caso de que alguno de los socios del nuevo acuerdo desee vincularse con naciones que no practican el libre comercio, se debe informar con tres meses de anticipación a sus contrapartes y por lo menos 30 días antes de firmarlo. Los socios se encargarían de revisar esta asociación y evaluar el “potencial impacto” que podría tener en el USMCA. Sin embargo, la “cláusula antichina” parece hacerle el juego al presidente Trump, que desde su campaña como candidato prometió reducir el déficit comercial con Pekín, calculado en unos 376.000 millones de dólares anuales. China fue castigada por Washington con tarifas compensatorias con un valor de 250.000 millones de dólares. El acuerdo impide por ahora a México continuar su proceso de acercamiento con el gigante asiático, al que veía como un posible reemplazo de Estados Unidos en caso de que fracasara la renegociación del TLCAN. El fin de la renegociación del UMSCA, un impronunciable acrónimo objeto de bromas en las redes sociales, fue preconizado por el presidente Trump como una verdadera hazaña. De acuerdo con analistas, Trump busca capitalizar ese triunfo con el objeto de atraer el aplauso de la platea, pero en particular de su base de apoyo, con vistas a los comicios legislativos de noviembre próximo. Agencia ANSA y Ámbito Financiero

Washington - El sucesor del Nafta, el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por su sigla en inglés) prohíbe a cualquiera de sus miembros llegar a un pacto comercial con países que no tengan una economía de libre mercado, que otorguen subsidios o pongan en riesgo la planta productiva de la región, como pueden ser los casos de China o Venezuela.

La "letra pequeña" del entendimiento reserva esta y otras sorpresas que ayer eran ampliamente destacadas por los medios y analistas económicos. Los protagonistas de las arduas negociaciones, que demoraron más de un año, defendieron esa prohibición, plasmada en el capítulo 32 del convenio, al señalar que se debe a que un acuerdo con países como Venezuela o China "limita la competencia equitativa".

La futura ministra de Economía de México, Graciela Márquez, señaló que esto no significa un riesgo ya que el país tiene "diversos mecanismos para continuar su relación comercial con países como China".

Por su parte, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, afirmó que "se trata de proteger a la planta productiva de América del Norte para que no se asocien con países en donde el Estado otorga subsidios, interviene mercados e impide el libre comercio". "Por eso es importante que haya el compromiso de los tres países de no ser socios de ese tipo de economías", indicó.

En caso de que alguno de los socios del nuevo acuerdo desee vincularse con naciones que no practican el libre comercio, se debe informar con tres meses de anticipación a sus contrapartes y por lo menos 30 días antes de firmarlo. Los socios se encargarían de revisar esta asociación y evaluar el "potencial impacto" que podría tener en el USMCA.

Sin embargo, la "cláusula antichina" parece hacerle el juego al presidente Trump, que desde su campaña como candidato prometió reducir el déficit comercial con Pekín, calculado en unos 376.000 millones de dólares anuales. China fue castigada por Washington con tarifas compensatorias con un valor de 250.000 millones de dólares.

El acuerdo impide por ahora a México continuar su proceso de acercamiento con el gigante asiático, al que veía como un posible reemplazo de Estados Unidos en caso de que fracasara la renegociación del TLCAN.

El fin de la renegociación del UMSCA, un impronunciable acrónimo objeto de bromas en las redes sociales, fue preconizado por el presidente Trump como una verdadera hazaña. De acuerdo con analistas, Trump busca capitalizar ese triunfo con el objeto de atraer el aplauso de la platea, pero en particular de su base de apoyo, con vistas a los comicios legislativos de noviembre próximo.

Agencia ANSA y Ámbito Financiero

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