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El país que olvida: nuevo traspié para icono porteño
• Se postergó sesión para expropiar la confitería Del Molino, cerrada hace 17 años.
• Peligro de derrumbe y “ocupas”
Parte de la historia argentina pasó por sus mesas. Hace 17 años que la Confitería del Molino cerró sus puertas y entre la burocracia y la desidia no se hizo nada para abrirlas. El abandono es total.
Si bien estaba dispuesto que ayer finalmente se tratase su expropiación, después de años de idas y vueltas, la Comisión de Asuntos Constitucionales decidió posponer una vez más el debate. La excusa, en esta oportunidad, fue que en primera instancia debe pasar por la Comisión de Cultura, con la justificación de que una vez expropiado el inmueble será dedicado en su mayoría a actividades de esta índole.
La iniciativa pertenece al exsenador Samuel Cabanchik, la cual fue aprobada por unanimidad en 2012. De prosperar la expropiación, la emblemática esquina de Rivadavia y Callao será destinada, entre otras actividades, al establecimiento de un centro cultural y museo. La planta baja, los subsuelos y el primer piso serían concesionados para su uso como confitería y restorán.
Si con algo cuenta la Confitería del Molino es con una larguísima historia, dada en parte por su ubicación vecina al Congreso de la Nación. Pero esa historia que supo conformar se tambalea hoy entre el olvido y los tantos proyectos de ley que desde hace años luchan por recuperarla. En la Legislatura porteña, de 2006 a 2012 se presentaron seis proyectos para salvar la confitería y muchos otros en la Cámara baja que ya perdieron estado parlamentario, como el del socialista Roy Cortina o los presentados por Margarita Ferrá de Bartol y Carlos Gioja, en 2010, y el de Carlos Kunkel y Jorge Coscia en 2009, entre otros.
Si bien la puesta en valor implicaría una importante suma de dinero, es inminente la necesidad de arreglo del edificio que, según vecinos de Balvanera, corre peligro de derrumbe, a la vez que denunciaron que hay "ocupas" viviendo en los pisos altos del inmueble.
A 17 años del cierre de este monumento histórico, perteneciente a la familia Roccatagliata, heredera de su fundador, Cayetano Brenna, aún queda una deuda fiscal por resolver y ciertos problemas de suceción. Sin embargo, esto no opaca los recuerdos de los años dorados de la Confitería del Molino, en los que la visitaron personajes famosos, políticos, cantantes y escritores como Eva Perón, Carlos Gardel, Leopoldo Lugones, Roberto Arlt y Oliverio Girondo, quien en palabras supo piropear su cocina: "Las chicas de Flores tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino", relató en su libro "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía". Incluso Madonna, en su paso por la Argentina en 1996, mientras filmaba la película "Evita", aprovechó para grabar el videoclip de su canción "Love Don't Live Here Anymore", usando como escenario la maravillosa confitería.


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