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El Papa llamó a madre de Cromañón
Cuando sonó el teléfono lo primero que la mujer escuchó del otro lado fue "por favor con Mirta. Habla Francisco", palabras que dejaron a Miralles absolutamente perpleja.
"Me gustó la púa, muy linda", comentó el Papa. La púa de guitarra simboliza a "El Terco", según explicó su mamá, porque después del fallecimiento se convirtió en una manera de recordarlo por sus seres queridos más cercanos, símbolo que representaba su amor por la música y el rock.
"También mi marido después de Cromañon se puso a crear guitarras, que es una manera de tenerlo presente, porque Jorge siempre lo acompañó a los recitales", narró Mirta.
El apodo "El Terco" se lo puso el propio Cristian, y por el título de una canción de su banda más admirada, La Renga.
Mirta ya había escrito antes una carta al Vaticano y en aquella oportunidad había recibido un llamado desde Roma. Pero no había sido Francisco quien se comunicó con ella sino el secretario privado del Papa, Fabán Pedaccio, el 29 de junio, tan sólo unos días después de haberle escrito.
"Con él lloré, pero con Francisco no. El padre Fabián me había dicho que el Papa había leído la carta, que la agradecía mucho y que iba a cuidar de mi 'Terco'".
Ella explicó que "tenía esa necesidad de palabras después de lo que pasó con Cromañón ya que uno queda enojada con Dios. Pero la forma de manejarse del Papa, sus actitudes, me hicieron encontrar una palabra de aliento que no tuve de la presidencia, o de la gente de Derechos Humanos".
El tan inesperado y sorprendente llamado llegó el 14 de noviembre, dos días antes del cumpleaños del hijo de Miralles.
La mujer expresó su emoción por la conversación con el Papa y recordó el final de la conversación que Francisco cerró con dos frases que perduraron: "Recen por mí, y que Dios los bendiga".


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