El Papa pronunció la homilía ante 160 cardenales de todo el mundo reunidos en el Vaticano para la proclamación de 20 nuevos purpurados y una serie de reuniones y debates sobre la reforma de la Iglesia. "Jesús revoluciona y sacude fuertemente aquella mentalidad cerrada por el miedo y recluida en los prejuicios", insistió el Papa al iniciar su homilía, entre las más importantes que pronunció desde que fue elegido pontífice en 2013.
Vestido con paramentos verdes, Francisco trazó el perfil de la Iglesia que impulsa para el siglo XXI. "El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todos", afirmó desde la basílica de San Pedro, en una alusión a la prohibición impuesta por la Iglesia de comulgar a los divorciados que se vuelven a casar. A la jerarquía de la Iglesia, el Papa invitó a "salir a las periferias", a abandonar toda "forma pasiva de mirar el sufrimiento del mundo", a arriesgar, a "no temer el escándalo ante las aperturas", a superar prejuicios, a "no adecuarse a la mentalidad dominante", dijo. "Jesús no tiene miedo de ese tipo de escándalos. Él no piensa en las personas obtusas que se escandalizan incluso de una curación, que se escandalizan de cualquier apertura, de cualquier paso que no entre en sus esquemas mentales o espirituales", recalcó.
Sus palabras sonaron como una advertencia ante los retos que la Iglesia encara este año por una serie de reformas internas que se han demorado en aprobar y que suscitan muchas reticencias.
| Agencias ANSA y AFP |


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