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El pasado del cine se mudó a la Boca
Mauricio Macri y Hernán Lombardi inauguraron ayer la nueva sede del Museo del Cine, con la presencia de Manuel Antín.
Ubicada en Caffarena 49, a media cuadra del Riachuelo, la nueva sede tiene en planta baja su lugar de exposiciones permanentes y transitorias (que ayer mismo abrieron al público) y un microcine. En el primer piso estarán la biblioteca, hemeroteca, videoteca, talleres de restauración y conservación, un laboratorio, una isla de edición, etc., y oficinas, para lo que todavía faltan el mobiliario y la mudanza, que llevará su tiempo. Pero el patrimonio entero del museo no cabe en ese espacio, por lo que ya se habla de comprar un depósito cercano. También, un depósito para las películas en un barrio menos húmedo, como hacen las demás cinematecas del mundo (salvo, probablemente, la de Vietnam, que es todo húmedo).
En 40 años, el museo fue recibiendo más de 400 cámaras y proyectores de variada clase, 3000 afiches, 400 piezas de vestuario, 360 bocetos, 200 premios ganados por Leopoldo Torre Nilsson, María Luisa Bemberg y otros artistas, gran cantidad de objetos de utilería, maquetas, merchandising de viejas películas nacionales, 60.000 fotografías de films y de figuras del espectáculo, contratos, cartas, etc. y una ponderada cantidad de recortes periodísticos, desde 1896 en adelante, amén de 65.000 rollos de largometrajes, 12.000 latas de Sucesos Argentinos, otro tanto del archivo fílmico de noticieros de Canal 9 (1969-1983), etc. Difícil pensar que tamaño acervo entre en ese edificio, y pueda seguir creciendo, como corresponde.
Aun con esas limitaciones, la nueva sede de Caffarena es un significativo paso adelante, como señalaron ayer el conocido realizador Manuel Antin, presidente de Amigos del Museo, y la directora de la institución, la restauradora Paula Félix-Didier. Fundado en 1971, el Museo comenzó en dos oficinas del CC San Martín, y transitó luego por edificios que antes fueron del Di Tella, el Hogar Viamonte (hoy CC Recoleta), la Escuela Tejedor, del Once, las oficinas de Cerámicas Iggam, en San Telmo, y los depósitos de Correos cercanos a la estación ferroviaria de Constitución, en Barracas. Tampoco ninguno de ellos era lo ideal. El de ahora se ve más lindo, y, además, para el gobierno porteño permite lucir una nueva perla en el llamado Corredor Cultural del Sur, que integran el Museo de Arte Moderno, el CC de España en Buenos Aires (ex Padelai), y la Fundación Proa.


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