25 de enero 2017 - 00:00

El presidente y las automotrices hicieron las paces

Washington - El presidente de EE.UU., Donald Trump, y los directivos de los tres principales fabricantes de automóviles del país, General Motors (GM), Ford y Fiat Chrysler (FCA), hicieron las paces aparentemente tras la breve reunión que mantuvieron ayer en la Casa Blanca

Tras el encuentro, que duró menos de una hora, el presidente de Ford, Mark Fields, que asumió el papel de vocero del grupo, declaró que el sector estadounidense del automóvil apoya las medidas que Trump tomó en los primeros días de su Gobierno. "Estamos muy animados por el presidente y las políticas que está adelantando", declaró Fields.

Pero tras la reunión, las principales incógnitas sobre los planes de Trump para el sector del automóvil, como la amenaza de imponer aranceles aduaneros del 35% a los vehículos que fabrican en México y son importados desde el vecino del sur, siguen sin respuesta.

A pesar de que Trump anunció al inicio de la reunión con los fabricantes que reducirá las regulaciones para facilitar el establecimiento de plantas de producción en EE.UU., el presidente del grupo Fiat Chrysler (FCA), Sergio Marchionne, reconoció luego que el mandatario no ofreció detalles sobre sus políticas.

Sin embargo, Fields, quien en las últimas semanas pasó de ser el principal objetivo de los ataques de Trump a uno de sus más vocales defensores tras la decisión de Ford de sacrificar la construcción de una planta de montaje en México, fue más allá y alabó el "valor" del presidente estadounidense.

"Me gustaría destacar la decisión del presidente de retirarse del TPP. Fuimos muy claros como industria y como compañía, y en muchas ocasiones dijimos que la madre de todas las barreras es la manipulación de divisas. Y TPP no se enfrentó a eso de forma significativa", indicó.

Antes de que se iniciara oficialmente la reunión, y frente a las cámaras de televisión y los directivos del sector, Trump quiso rebajar el nivel de enfrentamiento que creó con las empresas automotrices por su producción en México al declarar que no se había ensañado con ellas.

"Vamos a hacer el proceso mucho más sencillo para las compañías de automóviles y todo el que quiere hacer negocios en Estados Unidos. Creo que van a ver que pasará de inhóspito a muy hospitalario", insistió.

Agencia EFE