11 de octubre 2013 - 00:00

El rapto del primer ministro desnudó la anarquía en Libia

El primer ministro Alí Zidán, poco después de ser liberado, tras  pasar  varias horas en manos de rebeldes.
El primer ministro Alí Zidán, poco después de ser liberado, tras pasar varias horas en manos de rebeldes.
Trípoli - El primer ministro libio, Alí Zidán, permaneció ayer varias horas secuestrado por un grupo de antiguos rebeldes integrados en un cuerpo de las fuerzas de seguridad, como represalia a la captura del miembro de Al Qaeda, Abu Anas al Libi, realizada por Estados Unidos en territorio libio el fin de semana pasado. El suceso fue una nueva manifestación del vacío de poder que vive el país tras la revuelta que llevó al derrocamiento de Muamar Gadafi.

El calvario de Zidán, que inmediatamente después de su liberación mostró su deseo de que el problema se solucione con "sabiduría", comenzó a las 5 hora local cuando varias decenas de milicianos del cuerpo "La lucha contra el crimen", dependiente del Ministerio de Interior, irrumpieron en el céntrico hotel Corintia de Trípoli, donde reside, y lo llevaron a un lugar desconocido.

Durante las primeras horas del secuestro reinaron la confusión y las informaciones contradictorias. Por un lado, según sus secuestradores, Zidán había sido detenido y trasladado a una comisaría de acuerdo con la ley, acusado de "atentar contra la entidad y la seguridad" del Estado.

A media mañana, y tras una reunión de emergencia, el Gobierno condenó lo sucedido, lo calificó de crimen y de secuestro y exigió la inmediata liberación del jefe del Ejecutivo. "Los secuestradores tienen que asumir la responsabilidad legal, moral y nacional de la seguridad personal del premier y la obligación de liberarlo inmediatamente", decía en una conferencia de prensa el ministro de Justicia, Salah al Margani.

Unas diez horas después de ser raptado, Zidán llegó a su oficina rodeado por guardaespaldas. En un breve discurso quiso lanzar un mensaje tranquilizador a las misiones diplomáticas y a los residentes extranjeros. Sin dar detalles sobre el secuestro, aseguró que lo ocurrido responde a "disputas políticas internas" en las que "los extranjeros no son el blanco". En el país están basadas grandes compañías petroleras británicas, francesas y estadounidenses.

No obstante, la milicia que lo retuvo dijo que lo "arrestó después de que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, confirmara el papel de Libia en la captura el fin de semana, en la capital, de Abu Anas al Libi.

Por su parte, Kerry calificó de acto de "brutalidad" lo sucedido. "Los libios no pusieron su vida en juego durante la revolución de 2011 para tolerar un regreso a la brutalidad", dijo en un comunicado. "Los hechos no hacen más que subrayar la necesidad de colaborar con el primer ministro y todos los amigos y aliados de Libia para ayudarlos a reforzar su defensa".

El premier británico, David Cameron, ratificó el respaldo de su país en un llamado telefónico a Zidán, mientras que el presidente de Francia, François Hollande, pidió a la comunidad internacional ayudar a Trípoli para restablecer la seguridad. La situación imprevista desató también alarmas en la OTAN, que dijo estar dispuesta a reforzar la seguridad en ese territorio, aunque aclaró que "el país tiene que pedirlo".

Agencias ANSA y EFE

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