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El sueño de crear una supra-Corte Mercosur
El evento, organizado por la Corte Suprema criolla, que se realizó en el Hotel Hilton, se centró en cuáles eran las posibilidades de coordinar políticas jurídicas conjuntas en el Mercosur y cómo hacer para avanzar en la conformación de instituciones regionales con verdadero peso, estabilidad y autonomía.
Todos los jueces y académicos que participaron en el debate coincidieron en que, si bien el proceso de integración de los países miembro es irreversible, todavía falta mucho para que se conformen instituciones con entidad propia. La mesa dedicada al tribunal regional estuvo integrada por Lorenzetti, el presidente de la Corte paraguaya, Antonio Fretes; el ministro del máximo tribunal uruguayo, Daniel Gutiérrez; el catedrático español Ricardo Alonso García; y Jorge Fontoura, integrante del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur, única instancia jurídica que tiene hoy el bloque.
Evaluaciones
A pesar de que los cinco integrantes de la mesa consideraron que era «imprescindible» la creación de una Corte regional, sus evaluaciones respecto de la situación actual del bloque y las posibilidades de avanzar en una integración jurídica presentaron una alta variabilidad en una graduación que va desde el optimismo hasta un fuerte escepticismo.
Alonso fue el encargado de referirse a la situación de la Corte de la Unión Europea y quitarle todo tipo de idealización. «Hay una frase que se le atribuye a (Otto von) Bismarck, que dice que los alemanes no dormirían tranquilos si supieran cómo se hacen las leyes y las salchichas. Bueno, hoy, la Unión Europea es una salchicha», graficó el español. La metáfora gastronómica sirvió para enfatizar el argumento central de Alonso, quien resaltó que «no basta con crear un sistema regional, hay que respetarlo. Hace mucho daño a cualquier sistema crear una institución de papel».
Tensiones
En el polo más escéptico también se ubicaron el ministro Gutiérrez (cuyo país es uno de los que se muestran más reacios a la conformación de un tribunal regional, debido a los lineamientos básicos que establece su Constitución) y Fontoura (el más experimentado en algún punto, teniendo en cuenta su posición de árbitro del Tribunal Permanente). El primero resaltó el escaso avance en estos años hacia la supranacionalidad regional, por la falta de voluntad política de los países miembros. Fontoura, por su parte, se centró en las tensiones que generan las iniciativas transnacionales en países con sistemas presidencialistas, al punto de preguntarse si este modelo era posible en las regiones del Sur.
Argumento que fue rebatido por Lorenzetti, el más optimista respecto de la conformación de una Corte regional, quien señaló que debía ser un proceso progresivo y dialogado con los otros poderes, además de proponer la creación de una comisión integrada por representantes de las Cortes del bloque para trabajar en este proyecto.


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