La creciente controversia sobre el uso del correo personal de Clinton para trabajar mientras era secretaria de Estado podría continuar durante meses, amenazando con ensombrecer el esperado lanzamiento de su campaña presidencial para 2016.
La ex primera dama intentó calmar la tormenta pidiendo al Departamento de Estado que los diera a conocer rápidamente. Pero un funcionario de alto nivel de la cartera dijo ayer que la tarea demandaría tiempo. "La revisión probablemente tome varios meses considerando el volumen del conjunto de documentos", señaló.
Esto les dará a los republicanos rivales de Clinton mucho tiempo para apuntarle con acusaciones de que usó de manera inapropiada el correo electrónico personal para temas oficiales mientras era jefa de la diplomacia estadounidense, entre 2009 y 2013.
Ayer, el Comité Nacional Republicano (RNC, en inglés) pidió al inspector general del Departamento de Estado que investigue el uso que hizo Clinton de su cuenta privada de email.
El asesor principal del RNC, John Phillippe, escribió una misiva a las autoridades para pedir que la investigación se centre en si la eventual candidata presidencial demócrata violó las políticas del Gobierno. "Los estadounidenses merecen saber si las acciones de uno de sus funcionarios públicos de alto rango violaron la ley federal", afirmó.
Durante sus cuatro años al frente del Departamento de Estado, la dirigente demócrata jamás usó su dirección electrónica oficial (que termina en state.gov). Por ello los republicanos del Congreso presentaron el miércoles una solicitud para obtener todos los correos electrónicos enviados durante ese período.
Desde Riad, el actual secretario de Estado, John Kerry, confirmó que su despacho "tuvo un amplio acceso a los registros de Clinton, incluyendo correos electrónicos". Agregó que fueron entregadas un total de 55.000 páginas de material que cubre el tiempo en que Clinton estuvo en el cargo.
El escándalo se desató luego de que el presidente de la comisión investigadora sobre el ataque contra la misión diplomática de Bengasi en 2012, el republicano Trey Gowdy, descubriera que el Departamento de Estado no produjo correspondencia entre 2009 y 2013.
La controversia dejó a Clinton en problemas puesto que tenía planeando lanzar pronto su campaña para la nominación presidencial demócrata en 2016. Esto llevó a algunos de sus correligionarios a plantearse si alguien más debería ser su candidato para suceder al presidente Barack Obama.
El Gobierno de Obama, por su parte, no consideró que la exprimera dama incumpliera sus obligaciones como funcionaria. El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, señaló que, en términos generales, el comportamiento "fue acorde con los requerimientos de la ley de registros federales".
| Agencias Reuters, AFP y ANSA |


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