La semana pasada advertimos de la negativización que estaban sufriendo la tasa de los bonos en los países cuyos bancos centrales adoptaban esta política para los encajes bancarios y el poco éxito que estaba teniendo. Ayer, por primera vez en la historia, la tasa soberana nipona a 10 años (primera del G7 al que le sucede) cayó debajo de 0% al pagar -0,007% (hay estimaciones hacia fin de año de -0,25%) con lo cual cerca del 70% de la deuda estatal japonesa presenta ahora rendimientos negativos (en todo el mundo habría más de u$s 7.000.000 millones de deuda soberana en estas condiciones). El gobierno en Tokio apostaba a que la negativización iba a deprimir el yen e impulsar la economía vía las exportaciones. Lo que no tomaron en cuenta es que a diferencia de las entidades europeas, los bancos japoneses no tienen margen para absorber y no pasar las tasas negativas a clientes. Ante una eventual caída de depósitos lo que hicieron los bancos fue comenzar a cerrar las operaciones de "carry trade" repatriando el capital (básicamente de China). Esto disparó en lo que va de febrero una revaluación de 6% en el yen frente al dólar golpeando las exportaciones, lo que explica en parte el 5,4% que se desplomó ayer el Nikkei. Con la mayoría de las bolsas asiáticas -afortunadamente- cerradas por el año nuevo lunar, el contagio global fue acotado: las acciones europeas retrocedieron 1,58% (que suman al -3,54% del lunes), el Dow 0,08% (-1,1% el lunes), los mercados emergentes 1,39% (iShares; -1,37 el lunes) y el petróleo 5,59% abajo (ganaban 3% en la mañana y cerraron en el segundo mínimo desde octubre de 2003; la AIE habló de un surplus de 2 millones de barriles diarios). Con este contexto los ADRs argentinos (Global X) retrocedieron 1,98% que se suma al -1,46% del lunes, con lo peor en los de Edenor (-6,82%), Tenaris (-4,69%), Irsa Propiedades (-3,67%) y lo mejor en los de Cresud (+2,77%) e Irsa (+0,5%).
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