- ámbito
- Edición Impresa
El vice de Dilma promete equilibrio y moderación en el nuevo Gobierno
• DECLARACIONES DE MICHEL TEMER A ÁMBITO FINANCIERO
Michel Temer, jefe del principal partido centrista de Brasil y vicepresidente de Dilma Rousseff. Muchos depositan en él la expectativa de que sea el fiel de la balanza de la futura administración brasileña para amortiguar los embates del ala izquierdista del PT.
Ante todo, Temer no es un improvisado en política. No sólo fue tres veces presidente de la Cámara de Diputados (cargo que entregó ayer para ponerse oficialmente al frente de los equipos de transición gubernamental), sino que representó en seis períodos legislativos a San Pablo (siempre desde el moderado Partido del Movimiento Democrático Brasileño, que además, preside a nivel nacional) y fue constituyente en 1986. Hábil para escurrirse de las inquisitorias periodísticas, como demostró durante la entrevista del viernes con este diario y varios medios brasileños, el líder del PMDB también supo eludir las investigaciones sobre supuestos favores recíprocos establecidos con la firma Camargo Correa, o su posible participación en el escándalo del «mensalao», que salpicó a varios parlamentarios durante la primera presidencia de Lula da Silva.
Ese entrenamiento aseguraría que la vicepresidencia de Temer será mucho más activa que la de su antecesor, el empresario José Alencar, quien como número dos de Lula aportó, por sobre todo, el aval del establishment industrial de San Pablo (ahora endosado al paulista Temer). En cuanto a Alencar, debido a su delicada salud y a una personalidad poco política, sus intervenciones fueron escasas y hasta infelices, como la de 2009, cuando anunció que Brasil buscaría la bomba nuclear.
¿Siendo usted de un partido distinto al de Dilma, puede tocarle un papel distanciado y frío, como hoy tienen el vice Julio Cobos en la Argentina o Federico Franco en Paraguay?, fue la pregunta de este diario. «Queremos, desde el PMDB, mantener la armonía», dijo Temer, y «lucharé para que no haya trauma en la relación», aseguró el vice electo. Que tiene un karma especial (o una paciencia política a prueba de balas) ya lo demostró al optar por no hacer olas cuando Dil-ma, apenas electa, constituyó el gabinete de transición sin convocar al PMDB. Fue la primera gaffe de la futura presidenta y la primera demostración de cintura política de su vicepresidente.
Interrogante
Pero la pregunta de hoy es cuánto podrá contrarrestar Temer los embates de su propio partido, que busca, por estas horas, «cobrarse» su porcentaje de votos para la elección que consagró la formula del PT-PMDB, por lo que dobla la apuesta y busca controlar en la futura administración más ministerios que actualmente con Lula. «Yo sugerí no alterar la ecuación de ministerios que traemos hasta ahora», dijo Temer a Ambito Financiero, en referencia a los seis que hoy son del PMDB (de un total de 37, tienen Agricultura, Defensa, Salud, Minas y Energía, Integración Nacional y Comunicaciones, además del Banco Central).
Una respuesta de «paños fríos», en momentos que arde Brasilia con rumores sobre «ministeriables» y la posible entrega del de Comunicaciones (hoy del PMDB y ministerio «clave» para la estrategia informática de Dilma, pero también para mejorar las relaciones con la prensa) a cambio del de Transporte, una de las carteras estrella para el tendido de carreteras, ferrocarriles y subtes de cara a los juegos olímpicos de 2016 en Río de Janeiro. Como si eso fuera poco, el PMDB buscaría colocar un partidario al frente de Itamaraty, la Cancillería brasileña (ver aparte).
El pedido no sería desmesurado si efectivamente la muñeca política de Temer lograse sumar, como es un secreto a voces en Brasilia, a otro partido de centroderecha a la coalición gobernante: el DEM (demócratas, tercer partido en Diputados y aliado en las elecciones con los «tucanos» del PSDB, el Partido de la Democracia Brasileña). De concretarse, no sólo provocaría otra derrota a los de José Serra sino que ampliaría hacia el centro y daría mayor estabilidad a la base gobernante (con prevalencia petista) que lega el lulismo al dilmismo.
En cuanto a otra de las «gobernabilidades», la parlamentaria, también está por verse. «Somos el partido con mayor bancada tanto en el Senado como en Diputados, y por eso es natural que aportemos el vice, reclamemos ministerios y presidamos ambas cámaras», dijo a este diario el diputado Eduardo Alves (PMDB) y futuro presidente de la Cámara de Diputados.
Rotación
La acotación tiene también lo suyo ya que en estos días de transición, el PT reclama para sí la presidencia del Senado. Pero desde el PMDB, el partido que tendrá la llave del equilibrio ideológico-político en el próximo Gobierno «dilmista», el diputado Alves, hábil político como Temer, sólo refuerza que su agrupación presidirá Diputados por dos años, para después rotarle la presidencia al PT. «Es una práctica que ya funcionó bien durante el período de Lula», agregó. ¿Y el Senado? «No es rotativo, lleva muchos años en control del PMDB», sentenció.
O, en otras palabras, muchos años, desde la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, que el PMDB es el fiel de la balanza en la política brasileña. La única novedad es que, por primera vez en los últimos cuatro períodos presidenciales, el partido de Temer hizo una alianza preelectoral, como la actual que consagró a Dilma presidenta.


Dejá tu comentario