6 de mayo 2009 - 00:00

El vice paraguayo quiere sacar a Lugo del poder

El presidente paraguayo, Fernando Lugo, quien asumió hace ocho meses, reclamó que quien «se sienta capaz de gobernar» se presente a elecciones.
El presidente paraguayo, Fernando Lugo, quien asumió hace ocho meses, reclamó que quien «se sienta capaz de gobernar» se presente a elecciones.
Asunción - El presidente paraguayo, Fernando Lugo, y su vicepresidente, Federico Franco, entraron ayer en una abierta colisión, luego de que el segundo se declaró dispuesto a asumir el máximo cargo ejecutivo y alentar la posibilidad de iniciar un juicio político al mandatario y ex obispo ajetreado por diversas denuncias de paternidad no reconocida.

Lugo, que asumió hace ocho meses, reconoció la ruptura total con Franco y le respondió: «En Paraguay hay mucha gente que se siente capaz de gobernar el país, pero poca gente capaz de ganar elecciones transparentes, libres y democráticamente».

La prensa paraguaya publicó ayer declaraciones del vicepresidente formuladas en Ciudad del Este, en las que advirtió: «Vamos a estar atentos, y si el presidente de la República va a seguir cometiendo estos errores, se debe buscar un juicio político o la renuncia». Agregó que «el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, al que pertenece) no puede seguir sosteniendo a un Gobierno incapaz, a un presidente de la República que miente, que no tiene control, que no sabe lo que ocurre en el país».

Este severo contrapunto tiene lugar en un contexto de amenazas de bombas y explosiones menores que se vienen sucediendo en el país en los últimos días, por las que Lugo acusó ayer a sectores golpistas.

«Yo les desafío a todos los que quieren gobernar el país que se preparen para 2013, que tengan un lindo grupo de apoyo, que ganen las elecciones y no se escondan detrás de un juicio político», agregó el ex obispo de izquierda al responderle ayer a su segundo.

La coalición Alianza Patriótica para el Cambio (APC) entre las organizaciones sociales que apoyan a Lugo y el PLRA se ve atravesada, aún antes de las elecciones que consagraron a la fórmula hace un año, por profundas brechas ideológicas. Esta alianza logró desplazar al hegemónico Partido Colorado, que gobernó durante 61 años, tanto en la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) como en democracia, desde 1989.

Desencadenante

Desde que Lugo asumió en abril la paternidad de un niño de dos años concebido cuando aún era obispo y quedó envuelto en un escándalo mayor tras al menos otras dos denuncias de mujeres que aseguran haber tenido hijos con el gobernante, varios legisladores hablaron sobre la posibilidad de un juicio.

El mandatario pidió perdón a quienes se sintieron agraviados:

«Les quiero decir que el voto de confianza que nos ha dado la ciudadanía no lo vamos a defraudar ni vamos a dejar que el proceso sea truncado», afirmó Lugo.

El presidente calificó además como una «guerra sucia de grupos que desean crear confusión e interrumpir el proceso democrático» la aparición de artefactos de estruendo y las amenazas de bombas en instituciones del Estado, que pusieron en jaque a los organismos de seguridad.

El martes, la Policía detonó un artefacto encontrado al costado de un edificio comercial en el centro de Asunción, días después de que estalló otro artefacto de estruendo en la sede del Poder Judicial, que no dejó víctimas ni daños materiales.

«No queremos alarmar a la población. Creemos que estos hechos podrían seguir sucediéndose», dijo Lugo. Y advirtió: «Estos que están instalando esta guerra psicológica tendrán enfrente a las instituciones del Estado que responderán con firmeza y toda la fuerza de la ley».

En sus pocos meses de Gobierno, Lugo debió reestructurar su gabinete, cambiando figuras clave, y ha enfrentado algunas protestas de campesinos. Para la idea de someter al presidente a un juicio político, Franco aseguró que ya cuenta con el aval de la senadora Zulma Gómez, vicejefa de la bancada del PLRA.

Franco afirmó que no es «de derecha», sino que se considera un «liberal» y que no está conspirando contra la gestión de Lugo. «A mí me queda la satisfacción de que yo me puedo ir, por ejemplo, a un velatorio, a un partido de vóley, a un partido de fútbol, a una fiesta, solo, sin guardia y la gente entiende que yo no soy un florero», comentó.

Entre las controversias públicas entre Lugo y Franco, que nunca habían sido tan violentas, figura la posición ante el Gobierno de Hugo Chávez, mandatario criticado por el liberal y aliado del ex obispo.

Agencias Reuters y DPA

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