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El voto conservador se concentra en Gingrich y complica a Romney
Una serie de «gaffes» y definiciones desafortunadas forzaron ayer el final de la aventura presidencial del gobernador texano Rick Perry. Las primarias republicanas se acercan a momentos de definiciones y la primera de ellas llegará mañana, cuando se vote en Carolina del Sur.
Romney, exgobernador de Massachusetts, es aún el favorito para ganar mañana las primarias de Carolina del Sur, pero el vuelco de resultados en Iowa a favor de Santorum y el apoyo de Perry a otro de los aspirantes, Newt Gingrich, podrían complicarle el panorama.
Perry, que ya había evaluado abandonar su aspiración tras el pobre resultado en Iowa, decidió luego no participar en las primarias de New Hampshire y apostarlo todo a las de la más conservadora Carolina del Sur, pero los malos pronósticos para esa votación, donde los sondeos lo colocaban en último lugar, desencadenaron finalmente su renuncia.
«Estoy suspendiendo mi campaña y apoyando a Newt Gingrich para que sea presidente de Estados Unidos», anunció el gobernador en una comparecencia ante la prensa en North Charleston, en Carolina del Sur, acompañado de su mujer, Anita, y de su hijo.
Después de admitir que «no hay un camino viable» para él en la lucha por ser el candidato republicano que se medirá con Barack Obama en las elecciones del 6 de noviembre, hizo público su apoyo a Gingrich, a quien definió como un «conservador visionario» que puede «transformar» el país.
Pese a su fuerte empuje inicial y a una elevada recaudación de fondos, Perry tuvo decepcionantes intervenciones durante los debates televisados mantenidos con sus rivales y cometió errores que lo hicieron caer en las encuestas.
Además de su manifiesta ignorancia en varios temas de política exterior, en la retina de muchos espectadores queda el momento en que en uno de esos debates televisados se olvidó de una de las agencias federales que había prometido eliminar si fuera presidente.
Muy criticados fueron también sus comentarios contra la presencia de homosexuales en las Fuerzas Armadas y la afirmación, el lunes, de que Turquía está «gobernada por lo que muchos perciben como terroristas islámicos», un error que mereció, incluso, un repudio de la OTAN, bloque al que también pertenece Ankara.
Con la retirada de Perry sólo quedan cuatro candidatos: Romney, Gingrich, el exsenador Santorum y el congresista de ideología libertaria Ron Paul.
Santorum, católico y ultraconservador, está en un momento de debilidad, pero la noticia de que en el pequeño estado de Iowa, que abrió las primarias el 3 de enero, obtuvo 34 votos más que Romney le puede dar un nuevo impulso.
En un principio se informó de la victoria de Romney por 8 votos, pero ayer, de acuerdo con los últimos resultados certificados por el Partido Republicano de Iowa, se supo que Santorum logró 29.839 votos frente a los 29.805 del exgobernador.
No obstante, Santorum no puede ser declarado todavía oficialmente ganador, porque los votos de ocho distritos electorales están desaparecidos, según explicó en un comunicado el Partido Republicano de Iowa.
El más beneficiado con el vuelco de resultados en Iowa y el retiro de Perry puede ser Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes y quien, según los sondeos, acorta distancias con Romney en Carolina del Sur.
Dos encuestas de las cadenas NBC y CNN otorgan a Romney una ventaja de 10 puntos sobre el ultraconservador Gingrich, frente a los casi 20 puntos que los separaban días atrás.
El primero ha enfrentado en los últimos días una agria polémica por su negativa a hacer pública su declaración jurada.
El apoyo de Perry puede ser crucial para Gingrich, después de que la excandidata republicana a la vicepresidencia Sarah Palin, una de las líderes del movimiento ultraconservador Tea Party, dijera el martes que si fuera residente de Carolina del Sur votaría por él.
En su contra frente a Romney, que presume de matrimonio y familia perfecta, tiene la aparente incoherencia entre sus valores conservadores y su vida personal, marcada por infidelidades matrimoniales (se casó en terceras nupcias con la que fue su amante).
Precisamente, su segunda mujer, Marianne Gingrich, reveló en una entrevista con la cadena ABC que se emitió ayer que su esposo le propuso tener «un matrimonio abierto» para poder mantener una relación con su entonces amante y ahora esposa, Callista (ver aparte).
Agencias EFE, DPA y AFP,
y Ambito Financiero


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