21 de diciembre 2012 - 00:00

Eleonora Cassano: “Había que terminar una etapa”

Eleonora Cassano: «Es bueno poder incluir a gente joven, como en el ‘Cascanueces’ de mañana, y la idea de dejar un legado».
Eleonora Cassano: «Es bueno poder incluir a gente joven, como en el ‘Cascanueces’ de mañana, y la idea de dejar un legado».
Mañana a las 20.30, en el Obelisco, tendrá lugar la despedida de la bailarina Eleonora Cassano, en un espectáculo gratuito organizado por el Ministerio de Cultura porteño. En la oportunidad se podrá ver una adaptación del ballet «El cascanueces» de Chaikovsky. Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Cuándo y cómo empezó a planificar esta despedida?

Eleonora Cassano: No fue tan planificada, sino que charlando en una reción con Lino Patalano pensamos en que en estaba llegando el momento de cerrar esta etapa. En los últimos años yo vine haciendo mi espectáculo «La Duarte» danza-teatro, de tango, y lo clásico estaba quedando medio alejado, y creo que no es justo para mi carrera que quede en el olvido y no darle un cierre. Esto fue a mediados del año pasado. La función despedida será con «Cascanueces», que para este momento del año es apropiada, es bueno poder incluir a gente joven y la idea de dejar un legado. Será una versión coreográfica de Liliana Belfiore, una adaptación del orginal porque no queremos hacerlo demasiado extenso.

P. : ¿Quiénes la acompañarán?

E.C. : Estuve haciendo audiciones por distintas provincias, seleccionando a dos o tres chicos de cada lugar, además de una audición en Buenos Aires, más Herman Cornejo, argentino que baila actualmente en el American Ballet, y Maximiliano Guerra. En total serán unas 90 personas en escena.

P. :¿Cómo llevó adelante la experiencia de este último tour a lo largo del 2012 ?

E.C.: Me despertó sentimientos encontrados, porque si bien disfruto plenamente cuando bailo, está ese componente de tristeza de pensar que es la última vez que bailo en este o aquel lugar. Pero no me puedo quejar para nada de mi carrera.

P. :Usted acaba de definir esta despedida como el cierre de una etapa. ¿Qué otras se abren a partir de ahora?

E.C.: Pienso que no me voy a bajar definitivamente del escenario, eso sí sería muy difícil porque es el lugar en el que me siento más segura, y donde puedo mostrar cosas que no puedo mostrar hablando,por ejemplo. Si se presenta algo interesante pra hacer una obra que no sea clásica pero que me permita mostrar toda la experiencia que fui adquiriendo a lo largo de estos años, sería injusto no estar en el escenario.

P. : ¿La docencia?

E.C.: Me gusta mucho dar clases. Por ahora estoy del lado de la bailarina y no tengo ese ingrediente de super exigencia que tenían antes los maestros. Con los chicos de la compañía soy bastante permisiva, pero como estamos bailando todos juntos no me preocupo.

P.: ¿Siente que le quedó alguna deuda pendiente como bailarina?

E.C.: Hay una o dos obras que me hubiera gustado hacer completos, como «Manon» de MacMillan y «Onegin» de Cranko. Si hubiera estado en alguna compañía habría bailado más ballets completos, pero se fue dando así, y es mucho más de lo que hubiera esperado, superó todas mis expectativas. Sería injusto quejarme de lo que no hice.

P.: ¿Qué piensa que le falta a la danza en la Argentina y cuál piensa que fue su aporte?

E.C.: En primer lugar, que se le dé la importancia que merece. Es el más grade error, poner al ballet para tapar agujeros: la ópera puede tener 30 funciones por año y el ballet 8. Para un artista es duro de asumir. El espectador de ballet creció mucho en número. Creo que con Julio Bocca hicimos un trabajo interesante, también con Lino Patalano que fue el que posibilitó que esto se hiciera. Hay bailarines argentinos exquisitos dispersos por el mundo, pero no son conocidos a nivel masivo. Es un trabajo empeñoso que habría que hacer.

Entrevista de Margarita Pollini

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