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EMILIO BALCARCE: “Las comisarías no dan información muy confiable”
Emilio Balcarce se disculpa por llegar unos minutos tarde a la cita en el Bar Suárez del microcentro porteño. Pide una Coca-Cola y aclara: “El periodismo es mi forma de vida, pero mi pasión son las historietas”. Lleva escritos más de trescientos guiones para cómics, pero desde hace quince años es el jefe de Policiales del diario Crónica, y en esta entrevista con VIERNES acepta discutir los cambios en las rutinas de trabajo y los límites morales de su profesión.
Emilio Balcarce.
Emilio Balcarce: Las fuentes tradicionales son el teléfono, los cronistas que salen a cubrir. La gente llama a los cronistas. Los juzgados son nuestra principal fuente confiable. Las comisarías no lo son tanto últimamente, porque a menudo tienen relaciones con los intendentes o con alguno de los involucrados. Obviamente, con internet, la explosión de información es mucho mayor. Soy de la época de la Remington, de las viejas máquinas de escribir, y la evolución me parece increíble. De las redes sociales, la que más usamos en Policiales es Facebook, porque te facilita datos de una persona involucrada en un crimen, fotos que a veces la familia no quiere dar a conocer...
V.: ¿Qué estructura tiene hoy la sección Policiales?
E.B.: En cantidad de personal estamos chicos. Teníamos más personas pero por los tiempos que corren fuimos quedando más reducidos. Estoy como jefe de Policiales y después está el secretario de Redacción Alejandro Martínez; Fernando Vázquez, otro de los jefes, se encarga de conseguir información de las comisarías bonaerenses; Sebastián Domenech consigue información en las comisarías de Capital, y después están algunos cronistas que trabajan para nosotros pero también para otras secciones del diario. Antes teníamos nuestros propios cronistas. (Piensa.) Son tiempos de cambio, en todo sentido.
V.: ¿Cuánto tiempo lleva en el diario?
E.B.: En la Editorial Sarmiento estoy hace 28 años. Los primeros diez años en la revista policial Esto. Cuando la revista cerró, pasé al diario, y desde el año 2000 soy el jefe de Policiales de Crónica.
V.: ¿Cómo cambió su trabajo desde aquel entonces?
E.B.: Antes eran fundamentales los cables de las agencias de noticias, ahora no tanto. El diario moviliza sus medios en los casos más importantes, pero no tiene que movilizarlos en todos. Antes dependíamos de los cables y de nuestra posibilidad de pegar un llamado o mandar un enviado, si el caso era importante o de repercusión nacional, como el de Nora Dalmasso. Ahora no es tan necesario: si pasa un hecho resonante en Río Negro, uno -además de hacer los llamados- puede conseguir más información por medio de la web.
V.: ¿Cómo va filtrando las fuentes de información? Supongo, sobre todo en este rubro, que hay fuentes más confiables que otras.
E.B.: Cada lugar tiene sus medios, y sabemos qué precisión tienen para dar las noticias. Por ejemplo, el diario La Capital, de Rosario, tiene excelentes periodistas y una muy buena cobertura de los hechos que ocurren en la ciudad. Su calidad no es la misma que la de otros diarios de Santa Fe. Lo mismo con el diario Los Andes, de Mendoza, o la radio Cadena 3 en Córdoba... Solemos recurrir siempre al mismo medio, porque lo hemos visto cubrir muy bien hechos policiales. Esto es, obviamente, cuando no se puede mandar un enviado. Depende mucho del horario en el que se produce el hecho. Tratamos de cubrir todo, pero si no llegamos, tenemos que recurrir necesariamente a la web.
V.: ¿Cómo cambió su trabajo a partir de la explosión de los canales de noticias?
E.B.: Bueno, el propio Crónica tiene su canal de noticias, también está C5N, TN... Son aportes de información, aunque tienen que ser chequeados también. Hay muchas noticias influenciadas por la política, lo que hace que ciertos hechos se cubran de determinada manera.
V.: ¿Se ven obligados a desarrollar más las noticias para la edición impresa? ¿Cómo hacen para darle valor agregado a algo que tal vez ya se conoce hace 24 horas?
E.B.: Vamos al lugar a tratar de obtener cosas que el canal todavía no logró. Después, las noticias que tenemos en exclusiva las guardamos hasta el día siguiente. Y después tratamos de profundizar: si mataron a un empresario, buscamos a los familiares, investigamos la relación con sus conocidos, por qué pueden haberlo matado...
V.: La principal diferencia entre las tapas de los noventa y las de 2014 es que hoy la mayor parte de tapas son más cuidadas, hay menos violencia gráfica y más entretenimiento. ¿Coincide con esta lectura?
E.B.: Tuvo mucho que ver con que el dueño antes era Héctor Ricardo García, un innovador en ese estilo, y que después el diario cambió de dueños. El diario hoy está más orientado a un público más general, tratando de abrirse a todo tipo de lectores y conectándose cada vez más con internet. La gente ahora si no lo ve en una pantalla no lo lee, sobre todo las nuevas generaciones, y creo que ése es el destino de todos los diarios: terminar en una tablet.
V.: ¿Encuentra diferencias entre Crónica y Diario Popular, la principal competencia que los superó en ventas?
E.B.: Así como te digo que Crónica está tratando de abrirse, creo que Diario Popular sigue con el mismo público. Buena parte de ese público lo perdimos en tiempos de conflicto: por ahí el diario no salía cinco días, y esa ventaja no se la podés dar a la competencia. Ahora estamos luchando por recuperarla. El público de Diario Popular es básicamente el mismo público que antes buscaba un diario al estilo Crónica y se pasó.
V.: ¿Qué evaluación hace del diario del Grupo Clarín Muy y del fallido Libre de editorial Perfil?
E.B.: No los considero competencia. Me parece que trataron de copiar otros productos, que hicieron una mezcolanza extraña. No tienen la experiencia que tenemos nosotros en hacer diarios populares. Una cosa es ser el diario más vendido y otra cosa es ser popular.
V.: El periodista Diego Rottman los llamó los diarios populares de Palermo.
E.B.: Exacto. Tengo la misma sensación. Gente que copia un estilo y no le sale demasiado bien.
V.: ¿Qué temas conectan mejor con las audiencias? ¿Cuál fue la nota más popular que alguna vez trabajó en la sección?
E.B.: En 28 años de periodismo no he visto lo que provocó el caso Ángeles. Es un caso sin parangón, casi a nivel mundial te diría. Pocas veces los medios influenciaron tanto las decisiones de los jueces, las malas investigaciones de los policías, la mala tarea del fiscal. El portero está detenido y todavía hay mucha gente que no cree que sea culpable, pese a las contundentes pruebas en su contra.
V.: ¿Cuáles son los condimentos que vuelven a este caso tan especial?
E.B.: Que es una chica de clase media. Una buena chica, excelente alumna, fanática del animé japonés... Eso la conecta con muchas cosas. Después el asunto de que el portero vivía en la casa, esta imagen de tener el enemigo adentro.
V.: ¿No cree que le cabe también una responsabilidad al periodismo por haber sobrepasado ciertos límites?
E.B.: Hay muchos opinólogos y muchas acusaciones sin fundamento. En este caso también se puede ver, aunque yo también pertenezca a este medio: le cayó a una adolescente, llegó a las mayores intimidades, se bucearon en cosas sin sentido... Escuché a (Samuel) Chiche Gelblung decir cada cosa sobre el hijastro...
V.: ¿Cuáles son sus límites?
E.B.: Los casos en los que están involucrados menores. El caso de Jazmín de Grazia (ndr: discutida tapa donde se ve el cuerpo de la modelo fallecida tal como fue encontrado por la Policía) fue una decisión empresarial, porque son fotos que venden. En la revista Esto la decisión empresarial también era dar las fotos. Una vez publicaron la autopsia de Alicia Muñiz, la novia de (Carlos) Monzón. Yo estaba de vacaciones y cuando la vi me dio vergüenza ajena. Tengo mis límites, pero trabajo en un medio y a veces tengo que obedecer las decisiones de la empresa.
V.: ¿La anécdota más extraña de estos 28 años?
E.B.: Nosotros trabajábamos con fotógrafos forenses. Una vez, uno trajo una foto de un tipo muerto con un cuchillo clavado en medio de la frente, una de las cosas más espeluznantes que vi en mi vida. El fotógrafo después nos contó que el cuchillo estaba caído y que él se lo había clavado en la frente para hacer la foto. ¿Viste esos límites de los que hablaba, que uno no se atreve a cruzar? Bueno, este fotógrafo los cruzó.
@fedebillie
BIO
Fecha de nacimiento: 5 de junio de 1956.
Trabajo: Periodista de Policiales en la revista Esto (1986-2000) y, tras su cierre, en Crónica.
Estudios: Estudié en el Lincoln y después hice Diseño Publicitario.
Rutina informativa: Todos los portales, empezando por Infobae y Online 911.
Libro favorito: 2001: Una odisea espacial, de Arthur C. Clarke.


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