11 de julio 2014 - 00:00

EMILIO DELLASOPPA: “Los homicidios en Brasil tienen niveles epidémicos”

Emilio Dellasoppa nació en la Argentina, pero trabaja como investigador en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). Considerado un experto en temas de seguridad pública, recibió a Viernes en el sexto piso de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), donde participó de una serie de debates impulsados por su colega Marcelo Sain, diputado provincial del partido Nuevo Encuentro.

EMILIO DELLASOPPA: “Los homicidios en Brasil tienen niveles epidémicos”
Viernes: ¿Qué está pasando en Brasil hoy en términos de seguridad?

Emilio Dellasoppa: Estamos presenciando un cambio de paradigma ya que, después de casi veinte años de discusiones, el Gobierno le ha otorgado papel de policía a las Fuerzas Armadas, tanto con carácter permanente (crimen internacional, delitos ambientales) como coyuntural, en el caso de la garantía de la ley y el orden. Éste es un cambio importante que se articula con otras dimensiones de la política brasileña, como su política externa, con las participaciones en misiones humanitarias: Minustah, la misión del Congo, del Líbano. Pero también tiene que ver con otras reformulaciones "episódicas" de la política de seguridad en Río de Janeiro que no son tan episódicas, como el establecimiento de cuarenta unidades de la policía pacificadora (UPP). No creo que todos estos cambios hayan estado en el espíritu de la Asamblea Constituyente de 1988.

V.: ¿Esto supone un riesgo en términos de la llamada "seguridad democrática", tal como se la discute hoy en la Argentina?

E.D.:
Son experiencias distintas. En la Argentina se habló de que el Gobierno de (Néstor) Kirchner fue muy cuidadoso en no permitir -ni siquiera pensar- en el retorno de los militares al trabajo policial, más allá de que ahora esto esté en revisión. En el caso de Brasil hay un... no sé si retroceso es la palabra, porque evidentemente el momento actual tiene características diferentes al momento en el que se hizo la Constitución, pero se han instalado hipótesis de conflicto urbano. Se dice expresamente que es una operación de no-guerra, pero sin dudas es otro paradigma de aquel que se había llevado a cabo desde el Pronasci (Programa Nacional de Segurança Pública com Cidadania), un programa con participación del Estado, la sociedad civil, las universidades. Estos grupos han salido perdiendo.

V.: ¿A nivel regional hay experiencias de conducciones más democráticas o civiles de las fuerzas de seguridad?

E.D.:
A pesar de que estamos en presencia de gobiernos supuestamente antineoliberales, en general la conducción de la Policía se ha transformado en una autoconducción de las propias fuerzas. En Venezuela, la experiencia fue muy conflictiva, no hay una capacidad por parte del Gobierno para gerenciar el proyecto de la Policía. El caso de Bolivia es parecido al argentino: se ha minimizado la represión de los movimientos sociales -lo cual es importante-, pero eso vuelve mucho más difícil el problema. En todo momento se intenta mantener el nivel de conflicto por debajo del nivel tolerable para una democracia. La idea es no llegar a la represión directa por fuerzas de Gendarmería o fuerzas nacionales de seguridad.

V.: ¿Se les hace más difícil a los gobiernos progresistas esperar a ver los resultados de sus medidas? En muchos casos estos intentos son rápidamente reemplazados por políticas más efectistas.

E.D.:
Es muy difícil. La reforma de seguridad es un tema de largo aliento que no ofrece un retorno (resultados) dentro de los plazos electorales. Por otra parte, hay determinadas áreas de la seguridad pública, como la violencia doméstica, que prácticamente no tienen impacto electoral.

V.: El sistema de estadísticas sobre seguridad pública, tan discutido en la Argentina, ¿qué tal funciona en Brasil?

E.D.:
Seguramente se refiere al sistema único de estadísticas que maneja el Ministerio de Justicia por medio de la Secretaría Nacional de Segurança Pública (Senasp). Los datos no están completamente actualizados. A fines del año pasado, el Senasp publicó un informe sobre la policía civil y la policía militar, pero no sobre la policía federal. Hoy observamos un cierto atraso en las estadísticas, lo que tal vez tenga que ver con la defunción del proyecto Pronasci que impulsaba (el exalcalde de Porto Alegre) Tarso Genro. El proyecto hoy está muerto, según las propias palabras de la gente del ministerio. Comenzó a desmantelarse a principios de 2012 por Dilma (Rousseff). Dicho esto, si comparamos esta situación con la de quince años atrás, ha habido una gran mejora en el sistema de estadísticas. Además, ahora tenemos el Forum Nacional de Segurança Pública, que publica todos los años un observatorio de la violencia. Es un buen panorama.

V.: ¿La tasa de homicidios disminuyó o se mantuvo?

E.D.: Con la Fundación Getulio Vargas hicimos un trabajo sobre homicidios en Brasil desde 1979 hasta 2012. Lo que notamos se refleja un poco en el nombre del trabajo: "Oscilaciones alrededor de una meseta". En Brasil tenemos un promedio de 27,3 homicidios (cada 100.000 habitantes), un número muy alto porque la tasa considerada epidémica por la OMS es de diez. Si dividimos Brasil en regiones, vamos a ver comportamientos diferentes en cada caso. En la región sureste ha habido un marcado descenso de las tasas de homicidios (y el sur ha acompañado con un cierto delay este descenso), pero en las otras regiones -como el noroeste- los asesinatos están creciendo a un ritmo muy importante. La región sudeste, la más importante en términos de población, fue la primera que mostró los indicios de un descenso en la tasa de homicidios. Pero el descenso comienza en Río de Janeiro ya a fines del siglo pasado, no es un fenómeno reciente. El Estado de San Pablo actualmente oscila alrededor de un límite inferior de unos diez homicidios por cada 100.000 habitantes. Río de Janeiro está por encima, hay unos veinte. Para los hombres, estas tasas se duplican (55 asesinatos cada 100.000 habitantes), y para los hombres jóvenes se duplican de nuevo (cerca de 100).

V.: ¿Rousseff cambió su estrategia de seguridad o policial para la Copa del Mundo?

E.D.:
No. Uno de los generales de la Comisión de Asesoramiento y Doctrina dijo claramente en una entrevista reciente que las acciones del Ejército en relación con la garantía de la ley y el orden no comenzaron ahora. Algunas comenzaron alrededor de 2006. Previamente, el Ejército había creado la décimo primera infantería, GLO (Garantía de Ley y el Orden). En diciembre de 2013, se concretó la creación de la fuerza mediante una disposición ministerial y un mes más tarde se aprobó y publicó la disposición legal que fundamenta la acción de las fuerzas: principios de legalidad, razonabilidad y limitación tanto en el área de acción como en el tiempo. El general, dice: "Esto no es un proceso episódico relacionado con la Copa del Mundo: es una cuestión estructural". Después hay otros problemas vinculados al conjunto del sistema político.

V.: ¿Por ejemplo?

E.D.:
En 2004-2005, el anterior ministro de Defensa, el ministro (Nelson) Jobim, dijo que las Fuerzas Armadas deberían involucrarse en temas de seguridad pública porque eso contribuiría a solucionar problemas presupuestarios de las propias fuerzas. Eso tiene otra lectura -más crítica- desde las propias fuerzas: que al involucrarse en temas de ley y orden están funcionando como una reserva barata de mano de obra.

V.: En provincia de Buenos Aires se discutió la Policía municipal, ¿cree que es una buena idea?

E.D.:
El experto en estas cuestiones es el profesor (Marcelo) Sain. Le puedo contar sobre la experiencia de la municipalización en Río de Janeiro, que fue hecha fundamentalmente con guardias municipales. Dependen de los municipios, pero no portan armas. Es decir que la experiencia en el caso brasileño es diferente. Esta otra propuesta (impulsada por Daniel Scioli), tiene serias implicancias políticas, que podrían afectar el balance político en el conurbano.



@fedebillie



BIO

Argentina, 1946



Educación: Ingeniería en la Universidad Nacional de La Plata, Doctorado en Ciencia Política en la Universidade de Sao Paulo (USP).



Rutina informativa: "Un montón, todos online. Folha de São Paulo, O Globo, O Dia, Página 12, La Nación, Clarín, The Economist, New York Times, Le Monde, Il Corriere della Sera.



Libro favorito: "El Aleph", de Jorge Luis Borges.

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