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En 2015 arranca nueva base en la Antártida
Al día de hoy, Orcadas y el resto de las seis instalaciones permanentes más siete temporarias tienen casi completos sus relevos, pertrechos para la invernada y cumplidos los objetivos de investigación científica.
El combo alquilado por el Gobierno nacional a la Federación Rusa a través del contratista local Carlos Bertino y su empresa offshore Arkadia Pte. Ltd. Integrado por el buque polar Golovnin, el rompehielos Dranitsyn y dos helicópteros Kamov 32 resolvieron por sexta vez el abastecimiento antártico criollo.
La operación es responsabilidad directa del jefe del Estado Mayor Conjunto, general Luis María Carena, quien tiene la planificación, dirección y ejecución del sostén logístico; el arriendo de naves costó u$s 24.710.000. Por el mismo servicio, con las mismas naves, alquiladas en la campaña de 2008-2009, se pagaron u$s 17.137.946, llamativa diferencia en más de u$s 7.542.054, quizá efecto colateral de la crisis cambiaria.
En su discurso, el canciller expresará el entusiasmo por haber cumplido las metas del Plan Anual Antártico Científico Técnico y de Servicios 2014, que elaboró el Ministerio de Relaciones Exteriores y ejecutó la Dirección Nacional del Antártico (DNA), organismo a cargo de Mariano Mémolli. Entre ellas, el conocimiento científico sobre biodiversidad marina que arrojó el procesamiento de los datos obtenidos en la campaña oceanográfica del buque Eduardo Homberg, que en abril de 2013 surcó aguas adyacentes y costeras de las islas Georgias y Sandwich del Sur, que junto con Malvinas forman parte de la disputa de soberanía con el Reino Unido. La iniciativa de la Cancillería compartida con el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) del que depende el navío, apuntó a consolidar la presencia en el archipiélago bajo el paraguas de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).
Esta organización internacional, ligada al Tratado del Antártico, fue fundada en 1982, la integran 25 países miembros y 11 adherentes, tiene el objetivo de conservar la fauna y la flora marinas de la Antártida.
Otra apuesta geopolítica que deberá aguardar un año es el Proyecto Petrel; se trata de transformar esa base antártica temporaria (opera sólo durante el verano) en permanente con una dotación integrada por militares de las tres fuerzas armadas y la ampliación de la pista de aterrizaje actual llevándola a 2.000 metros de longitud. Lo anunció el ministro de Defensa, Agustín Rossi, pero no había pasado por el tamiz de la Cancillería, cartera con responsabilidad primaria en la ejecución de la política antártica y de la que dependen todas las bases. Más aún, el Proyecto Petrel es una carpeta con años de estudio por parte de la DNA.
El puntapié inicial obligado es la elaboración de una evaluación del impacto ambiental de las nuevas construcciones, tarea que no fue requerida a las autoridades de Relaciones Exteriores, que luego debe someterse a consideración de los países del Tratado del Antártico. Petrel y su pista prolongada son clave en la visión geopolítica de los diplomáticos, le daría al país una capacidad de proyección y de relacionamiento internacional que no proporciona Marambio, cuya pista con "permafrost" (tierra congelada) a poca superficie se torna barrosa e intransitable con temperaturas sobre cero en el verano.
De los ocho países latinoamericanos con programas antárticos, prácticamente todos, incluida la Argentina, llegan desde Chile, pasando por Punta Arenas y la base Frei, que es alternativa de los Hércules C-130 de la Fuerza Aérea que se dirigen a Marambio.
La presentación del caso podría darse en el transcurso de la próxima Reunión Consultiva del Tratado del Antártico a realizarse en Brasilia entre el 28 de abril y 2 de mayo.


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