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En asado, buscan apoyo para nuevo mercado de reaseguro (desconfían)
Pero el mercado en general continúa preocupado y desconfía del nuevo sistema que prohíbe respaldar los contratos de seguros con empresas que no estén radicadas en la Argentina. Para mostrar consistencia y tentar a algunos hombres del sector con entrar en el nuevo régimen, el titular de la Superintendencia de Seguros de la Nación, Francisco Durañona, organizó la semana pasada una reunión distendida: un asado en sus propios pagos (San Antonio de Areco) donde definió algunos detalles con representantes de las aseguradoras.
Después del encuentro, desde la SSN aseguraron que «la desconfianza y el pesimismo de otros tiempos quedaron al margen». Pero en las reuniones entre operadores del mercado refutan esta afirmación y aseguran que el desconcierto sigue imperando.
La norma que establece el nuevo sistema que prohíbe los reaseguros en el exterior generó críticas entre los principales operadores, que desconfían de que pueda llevarse a cabo, sobre todo porque hay sectores muy riesgosos -como las aerolíneas o las petroleras- para los que el mercado de reaseguradoras local quedaría chico y deberían seguir operando con plazas especializadas con dimensión, patrimonio y solidez suficientes para hacer frente a prograves, como lo son Londres o Nueva York.
Críticas
El presidente de una de las firmas más grandes del país, que prefirió no asistir al asado de Durañona, dijo a este diario que «algunos ya recibieron la venia oficial y empezaron a negociar condiciones especiales para comenzar a operar como reaseguradoras, pero la opinión mayoritaria es que el sistema no funcionará como corresponde y sólo generará mayores costos de intermediación».
Desde el Gobierno se explicó que el objetivo de la norma que cambia el régimen fue planteado como un arma para evitar el lavado de dinero que se encubriría, sospechan, en los giros al exterior por primas y comisiones en los reaseguros. Pero es también una forma de frenar la salida de capitales, aunque el movimiento de divisas genera un envío de alrededor de u$s 1.500 millones brutos al exterior, de los que por pago de siniestros, entre otras cosas, regresa el 60% como máximo.
Entre los empresarios creen que podría ser también un primer paso hacia una estatización del sistema, una vuelta a lo que en el pasado centralizaba el Instituto Nacional de Reaseguros. Mientras avanza la puesta en vigencia del nuevo sistema, las compañías ya preparan los pedidos de excepciones que la ley contempla. En el mercado creen que serán por lo menos 500 por mes, lo que generará más de un conflicto.
Los empresarios que participaron del encuentro de San Antonio de Areco fueron Claudio Belocopitt (SMG Seguros), Néstor Abatidaga (presidente de Sancor Seguros), Jorge Mandelbum (La Caja de Seguros), Leandro Paixão (presidente de IRBI Alterra, la semiestatal brasileña), Alberto Ávila (presidente de Mapfre), Amílcar Racigh (director de Líneas Industriales y Reaseguros de Allianz), Martín Pagano (gerente general de Transatlantic Re), Eduardo Llobet (presidente de Berkley), Gustavo Roldán (presidente de Testimonio), Juan Carlos López Mena (Buquebus) y Juan José Saldaña (presidente de Afianzadora Latinoamericana).


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