Tras un largo silencio, Gonzalo Pascual, dueño junto con Gerardo Díaz Ferrán de Aerolíneas Argentinas/Austral, dijo ayer a medios en España que no se opondrán a la expropiación del grupo por parte del Gobierno argentino. Dijo también que su apuesta ahora es por su controlada Air Comet, que aspira a que llegue a reemplazar a Iberia como la principal aérea transatlántica entre América Latina y España, y se manifestó esperanzado de que «de una forma u otra, a pesar de los pasos que en apariencia no son positivos, se pueda alcanzar un final amistoso» en la pelea con el Gobierno por la propiedad de Aerolíneas-Austral.
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Estas declaraciones se conocen a pocas horas de que el Congreso trate el proyecto para expropiar Aerolíneas. Pascual parece «tirar la toalla» ante la evidencia de que no queda mucho por hacer: «Si la expropiación se concreta, no podemos ir en contra de lo que un Estado soberano pueda decidir, y si ellos creen que a través de una empresa nacional, el transporte aéreo argentino puede tener un mejor presente y futuro, no seré yo quien lo combata; creo que es una decisión soberana».
Lo que no responden los ejecutivos españoles es si consentirán esta medida oficial porque de no hacerlo, el Estado debería iniciar un juicio de expropiación. Por su parte, Marsans aseguró que acudirá al CIADI -el tribunal del Banco Mundial en el que se zanjan diferencias entre Estados y empresas- para reclamar allí una indemnización que rondaría los u$s 1.000 millones, o al menos eso es lo que reclamarán.
La empresa sigue en manos de los pilotos, que comandan las gerencias clave. No es una casualidad que desde el desplazamiento de Marsans de la conducción, Aerolíneas -sin nuevos aviones, con el mismo personal y con la misma «sobreventa» de pasajes, todos «hechos» denunciados por el sindicato de pilotos APLA- haya recuperado su puntualidad.
Seguramente para mantener esas «conquistas», el gremio que capitanea Jorge Pérez Tamayo convocó a una movilización para el miércoles próximo, «a favor de la expropiación».
En declaraciones a la agencia oficial, Pérez Tamayo -piloto del avión presidencial- dijo que está intentando coordinar la medida con los otros gremios aeronáuticos. Ciclópea tarea la que le espera: en esta movida pro estatista, los otros sindicatos (aeronavegantes, personal de tierra, técnicos, personal superior, pilotos de Austral) acompañaron a APLA «por default» y para no quedar tapados por la ola estatista.
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