4 de agosto 2010 - 00:00

Entre AMIA y plan atómico iraní

Cristina de Kirchner trató ayer de hacer equilibro entre el pedido de extradiciones de funcionarios iraníes acusados del atentado a la AMIA y su respaldo a la posición de Lula da Silva de defender de alguna manera el proyecto nuclear de ese país contra la opinión de los Estados Unidos. En la conferencia de prensa de conclusión de la cumbre del Mercosur, la Presidente fue consultada sobre si apoya ese acuerdo del Gobierno de Brasil con el de Irán, para enriquecimiento de uranio, teniendo en cuenta que Buenos Aires tiene reclamaciones a Teherán por el atentado contra una mutual judía en 1994.

Respondió que los «reclamos judiciales» que la Argentina mantiene hacia Irán por ese atentado son compatibles con el aprecio por el intento de Brasil y Turquía de un acuerdo pacífico con Irán por su programa nuclear. Esa gestión ante Irán había sido defendida enfáticamente por Lula durante la reunión plenaria del Mercosur. El presidente del Brasil se quejó en la rueda de prensa del manejo que hicieron las potencias de su mediación junto a Turquía en el tema del plan nuclear iraní, ya que Estados Unidos le había pedido que firmara lo que finalmente firmó, pero igualmente se activaron las sanciones contra el país árabe. Da Silva aseguró que «la Argentina y Brasil ya no nos vemos como adversarios ni enemigos» y que esa «herencia es inconmensurable para ambos países, más allá de los avances y acuerdos productivos».

Cristina de Kirchner desmarcó con el argumento de que a su Gobierno no se le «ocurre preguntarles a sus amigos con quién están cuando no están con nosotros. A mí no se me ocurre preguntarles a los países por qué se reúnen con Inglaterra, país que está ocupando colonialmente un territorio argentino», sostuvo respecto de las islas Malvinas.

Los dos presidentes firmaron una declaración que refuerza sus lazos de cooperación en materia de uso de energía atómica con fines pacíficos, tras un encuentro bilateral que sucedió a la cumbre del Mercosur. «El desarrollo nuclear debe ser de común acuerdo y avanzar en un mismo sentido», dijo Cristina de Kirchner. Los dos mandatarios se reunirán este mes en Buenos Aires para discutir los términos de la cooperación nuclear.

La Argentina y Brasil tienen perfiles diferentes en cuanto a la potencia instalada de sus centrales nucleares, aunque cuentan con posibilidades de converger en otros campos de aplicación de la tecnología nuclear con fines pacíficos, como la medicina.

Brasil importaba de Canadá molibdeno 99 -un isótopo- hasta que tuvo problemas con ese proveedor y descubrió que la Argentina lo producía, con lo cual comenzó a comprarle y ahora está interesado en adquirir la tecnología argentina para procesarlo. La Argentina, por su parte, esta interesada en reconvertir su reactor Carem, desarrollado hace tres décadas -y que ya exportó a Argelia, Australia y Perú, entre otros países-, para emplearlo como fuerza motriz en naves de superficie. «Así como la Argentina no se deja elegir los amigos, no pretende elegirle los amigos a nadie, y tiene en materia de relaciones exteriores una política cuyas premisas son no mezclar las cosas y respetar puntualmente las decisiones en política exterior de cada uno de los países», dijo la Presidente.

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