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Entre Macri y Cristina, buró PJ se prueba una piel de opositor
• EL PERONISMO REPARTE BUTACAS MIENTRAS INTENTA UN RELATO PROPIO.
• LA TESIS DE MÁXIMO PARA 2019.
Ese peronismo, residual de un partido que hasta el 10 de diciembre pasado controló el 85% del poder institucional y pasó, en un chasquido, y tras varios sablazos electorales a dominar el 25%, anda detrás de la fórmula que le dé entidad y visibilidad. "Tenemos que ser opositores, porque Macri hace casi todo mal y porque con una Cristina tan crítica, no nos queda otra", se confesó, días atrás, uno de los integrantes de la cúpula que debutará hoy.
El buró partidario se reúne está tarde a las 19, en sede de la calle Matheu, para la primera cumbre tras la consagración de la lista "de unidad", comandada por Gioja y que lleva a Daniel Scioli de vice. En ese scrum no hay ni una pizca de neocamporismo aunque aparecen, diezmados, delegados del kirchnerismo como Carlos Kunkel y Guillermo Moreno. Hubo un intento, no demasiado animoso, de Gioja para sentar a un referente de La Cámpora en la mesa ejecutiva pero la oferta fue considerada "escasa" por Máximo Kirchner que difunde una tesis sobre por qué las juventudes K no deben integrar la nueva conducción del PJ.
Es la siguiente. El diagnóstico de Máximo es que a 2019 se llegará en medio de una crisis política y económica consecuencia de las medidas tomadas por Macri en el Gobierno y que, ante ese deterioro, la alternativa no surgirá ni de Cambiemos ni del PJ "conocido" sino de una figura disruptiva. Es decir: una remake de 2003 cuando Eduardo Duhalde, luego de ensayar con Carlos Reutemann y José Manuel de la Sota, recurrió a un personaje que casi no estaba en el radar: Néstor Kirchner.
Lo curioso, o revelador de la teoría que se atribuye a Máximo K, es que esa analogía bloquearía la posibilidad de su madre, Cristina, de regresar al poder dentro de cuatro años. En esos pronósticos la expresidente sería algo así como la Carlos Menem de 2019. Con ese argumento, La Cámpora quedó afuera del PJ y enfrenta una discusión interna para reconfigurarse.
El peronismo "institucional" que reunirá Gioja comparte esa urgencia con "los pibes". Deseosos de despegar del cristinismo, abrazados a un relato que reivindique medidas de gobierno pero no a la expresidente, los pejotistas se topan con otro impedimento: no encuentran que Macri ni sus espadas políticas desplieguen recursos y encantos para ser "opositores civilizados".
La matriz de ese desencuentro es que el PJ, como regla general, entiende que Macri desprecia la política y, por derivación, a los políticos. Emilio Monzó fue, en la campaña, el CEO político del ahora presidente que se encargó de esos oficios insanos. "Es muy difícil hacer oficialismo: Macri toma medidas imposibles de defender y no le abre puertas a los que quieren colaborar" sintetizó un operador que circula entre caciques y legisladores.
El paquete de medidas duras, de impacto social, completa el marco. Las encuestas que encarga un peronista "dialoguista" reflejan que en el conurbano el rechazo a Macri llegó, por primera vez, al 60%. En la provincia revivió, además, otro pánico hipersensible para los sectores medios y medios altos: los secuestros.
Gioja reunirá a los consejeros para el ritual de repartir las butacas de la mesa ejecutiva del Consejo Nacional. Los lugares de más peso quedarán para Miguel Ángel Pichetto como secretario Político, Sergio Urribarri en la Secretaría General y Juan Manuel Urtubey, en Relaciones Internacionales. Habrá un lugar para Fernando "Chino" Navarro, del Movimiento Evita, y otro para Omar Perotti, el senador de Santa Fe, quizá el más Macri friendly de la mesa junto a Urtubey. El presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza tendrá un lugar entre los 10 primeros al igual que delegados gremiales de distintos grupos. Antonio Caló se quedó con una vice mientras Víctor Santa María, Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri rankean para la secretaría general. En el reparto, el tucumano Guillermo Usandivaras se quedaría con la secretaría de Juventud.


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