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Entre Moyano y Scioli, Kirchner pisa San Vicente
Néstor Kirchner, Daniel Scioli, Hugo Moyano
El ex presidente podrá mostrar, otra vez, la cucarda de jefe del peronismo. Su último paso por el mausoleo, el 23 de noviembre pasado, Día del Militante, esa medalla la había delegado en Daniel Scioli, el otro acompañante que escoltará al patagónico.
Kirchner paseará por la quinta que alojó a Perón y a Evita, junto a quien -por intermedio de sus muchachos- destrozó las instalaciones y a quien, desde la provincia, financió las refacciones. Una perfecta parábola PJ: lo que un peronista destruye otro lo repara.
La visita, por los 36 años de la muerte de Perón, esconde otro mensaje: el acto no lo organizó, como en años anteriores, el PJ bonaerense. El armado y la convocatoria fueron de los intendentes del Bloque Federal de Intendentes, integrados a la FAM.
Parece un detalle menor, pero no lo es: sin Alberto Balestrini, la jefatura del peronismo de Buenos Aires le corresponde, por trasferencia automática, a Moyano, pero -como ya contó este diario- los intendentes del PJ se niegan a cederle ese cetro al camionero.
Es más: anoche no estaba previsto que el jefe de la CGT sea uno de los oradores. La lista la abrirá el cacique anfitrión, Daniel Di Sabatino, lo seguirá Scioli, y el cierre quedará a cargo de Kirchner. Nadie, todavía, se animó a decirle a Moyano, que, igual, ordenó movilizar a sus gorras verdes.
Desde antes de que, con su expansionismo voraz, el camionero se vuelva peligroso para los caciques del PJ, éstos lo recelan. El escándalo del 17 de octubre de 2006, en el traslado de los restos, explicitó aquel malestar, porque el camionero, con el resto de la cúpula de la CGT, se había «adueñado» del operativo y los había dejado afuera.
Entre los gremios, que públicamente acusaban a Eduardo Duhalde de orquestar un complot, se cuestionó siempre la pasividad de los jefes comunales y el hecho de que en los entreveros, casi mágicamente, no haya aparecido involucrado ningún militante ligado a los alcaldes.
Esta vez, el homenaje por los 36 años de la muerte de Perón quedó en otras manos: los intendentes, bajo el paraguas de la FAM de Julio Pereyra, pero con el soporte invisible de los demás coroneles del PJ, armaron el acto sin consensuar con los gremios.
Afuera quedará el ala disidente. Gerónimo Venegas repetirá, como cada año, su clásica misa en la Catedral Metropolitana a la que invitó a Duhalde, pero, tras el escrache de ayer, no tenía anoche decidido asistir.
El recuerdo de Perón, que siempre desata tensiones entre las diversas tribus del PJ, no alcanzó -en este turno- a expresarse en el rubro territorial.


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