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ERA DEVALUADA: Presupuesto 2014, prematura reliquia
Comencemos por el dato clave. Para el Gobierno, durante este año la inflación estimada sería del 10,7%. Obviamente se trata de un cálculo diseñado gráficamente en los días en que aún el exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno reinaba en su dependencia y en el INDEC. Lejos estaba la posibilidad y necesidad del Gobierno de tener que blanquear la inflación si quería acercarse, como lo está haciendo, a los mercados internacionales, vía un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El 13 de febrero, el propio ministro Axel Kicillof tuvo que blanquear que el nuevo, flamante y creíble IPCNu arrojó un alza de precios del 3,7%. Si sigue la tendencia, el incremento de la nueva variable superaría el 8% en el primer trimestre (en un cálculo conservador, por cierto), por lo que mucho antes de los primeros cuatro meses del año, la proyección morenista sería historia. El debate hoy es en realidad si el Gobierno podrá controlar la inflación y mostrar un 2014 con un alza de precios del 25% en línea con las sospechas habituales de lo que viene sucediendo en los últimos años o si, por el contrario, el nuevo IPCNu arroja un alza de más del 30% y complica todo el panorama de precios y salarios del Gobierno nacional.
La segunda variable para el olvido que mide el Presupuesto 2014 aprobado por el Congreso es el precio del dólar. Los hombres de Hernán Lorenzino, por entonces ministro de Economía, calcularon que el promedio del precio del dólar este año sería de no más de 6,33 pesos. De más está decir que toda proyección de este tipo quedó sepultada entre el 22 y el 23 de enero pasado, cuando el valor de la divisa norteamericana se eyectó hacia los 8 pesos. Finalmente, la devaluación se estabilizó en un 20%, con un nivel actual de la moneda levemente inferior. Aquel 6,33 quedó como un recuerdo, y con él todas las derivaciones de cálculos de importaciones, exportaciones, costo del pago de la deuda y de los servicios para comprar combustibles y calcular subsidios con insumos importados. En todo caso, la disputa ahora es saber qué tan lejos de las ideas de Lorenzino, cuando el Gobierno aún confiaba en la devaluación a cuentagotas, quedará la moneda norteamericana a fin de año.
De pronóstico también complejo es el cálculo oficial para el crecimiento de la economía, en definitiva, la variable más importante de todas. Según el Presupuesto 2014, el alza del PBI llegará al 6,2% este año, impulsado fundamentalmente por el incremento del consumo interno y la expansión de casi 8,5% de la inversión. Las proyecciones para el primer semestre no son provechosas. La decisión del Banco Central de planchar la circulación de pesos vía alza de las tasas de interés por encima de la inflación real (30% en estos días), provocaría, según los mismos empresarios privados, que se logre una recesión voluntaria en los primeros meses, para que a partir de julio o agosto comience un repunte. Curiosamente, este congelamiento de la actividad no es mal visto por el sector privado, que lo cree una esperanza antiinflacionaria mientras el Gobierno estabiliza antes de julio sus niveles de emisión monetaria.
En cuanto al comercio exterior, el Presupuesto habla de aumentos del 9,2% en las exportaciones y del 8,6% en las importaciones, con un saldo a favor de la balanza comercial de más de 10.000 millones de dólares. Probablemente, el Gobierno logre esta última cifra, pero producto de lo que está implementando el equipo económico por estos días: la prohibición casi lisa y llana para importar.
@cburgueno


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