- ámbito
- Edición Impresa
Errores no forzados de Hollande
El Elíseo se apresuró de inmediato a señalar que el presidente reaccionó «con calma» a la decisión judicial y alegó que se trata de meros criterios formales.
El Consejo Constitucional, un órgano judicial, objetó la base sobre la que se calcula del impuesto por ingresos individuales, en lugar de ingresos por hogar.
Pero esa decisión pulveriza una de las promesas estrella de la campaña electoral de Hollande, que le llevó a asumir la presidencia en mayo pasado. En febrero abogó por un impuesto del 75% a las grandes fortunas. Sus compañeros socialistas estaban tan sorprendidos como su adversario en la contienda, el conservador y entonces mandatario, Nicolas Sarkozy.
Para los adversarios del Gobierno, se trató de una decisión que simboliza la poco afortunada gestión del gabinete.
El gabinete que encabeza Ayrault no sólo asumió las riendas en plena crisis económica, con la cifra de desempleo en ascenso y el crecimiento económico estancado, sino que también tiene que lidiar con toda una serie de problemas que los mismos ministros se han creado.
El ministro del Interior, Manuel Valls, incomodó a la oposición cuando en el Parlamento responsabilizó a la derecha de que el terrorismo se haya fortalecido. «El regreso del terrorismo en este país son ustedes», dijo Valls. Hasta el propio Hollande tuvo que matizar las declaraciones de su joven ministro.
El ministro de Industria, Arnaud Montebourg, también es una persona a la que le salen rápido las palabras. En el enfrentamiento por el cierre previsto del grupo acerero ArcelorMittal dijo que el inversor indio Lakshmi Mittal (y dueño de la empresa) no era bienvenido en Francia, causando malestar entre los empresarios.
El ministro de Educación, Vincent Peillon, se atrevió a proponer la legalización de las drogas blandas, y en un acalorado debate el primer ministro Ayrault acabó distanciándose de su ministro: «No se despenalizará el canabis».
Agencia DPA

