7 de junio 2010 - 00:00

Escuchas: declara hoy el espía de la SIDE

Norberto Oyarbide, Mauricio Macri
Norberto Oyarbide, Mauricio Macri
Un nuevo espía puede robarle protagonismo a Ciro James en la causa de las escuchas ilegales: el agente operativo de la SI (ex SIDE), Hugo Álvarez, deberá presentarse hoy ante el juez federal Norberto Oyarbide para responder, entre otras preguntas, si fue él quien llamó desde un locutorio al familiar de las víctimas de la AMIA, Sergio Burstein, para avisarle que Jorge «Fino» Palacios estaba pinchando su teléfono,

Álvarez podría aportar detalles sobre la génesis del novelón judicial que sacude al macrismo desde setiembre pasado y que alcanzó su clímax semanas atrás cuando el magistrado dispuso del procesamiento del jefe de Gobierno porteño como supuesto partícipe de una asociación ilícita. Además de Mauricio Macri -imputado por las pinchaduras a Burstein y a su cuñado, Néstor Leonardo- fueron procesados por este caso Palacios, ex titular de la Policía Metropolitana, y el ex ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski,

Con el destape del agente de la SI como el supuesto autor de la llamada anónima a partir de la que se originó la pesquisa, llegó el momento de desquite del macrismo. Desde un principio el jefe de Gobierno y sus funcionarios denunciaron públicamente que la causa estaba teñida de intereses políticos y apuntaron contra Néstor Kirchner como el supuesto autor detrás de la «persecución política» denunciado por Macri.

Explosión

El tema explotó el jueves pasado cuando las defensas de Macri y de Montenegro dejaron trascender en dos matutinos porteños la identidad de Álvarez. Oyarbide pidió a la SI que informara si el supuesto autor del llamado a Burstein era agente de la oficina o no, lo que su titular, Héctor Icazurriaga, confirmó el viernes. Varios sitios de internet que actúan como voceros del Gobierno se dedicaron durante todo el fin de semana a atenuar y/o desmentir esta información, mientras el kirchnerismo se llamó a silencio,

El juez también ordenó el viernes pasado un peritaje fotométrico a la Gendarmería Nacional para comparar una foto de Álvarez con una imagen que captó la cámara de seguridad del locutorio donde se hizo el llamado anónimo a Burstein. El informe llegó

a última hora de la tarde y concluyó que había «coincidencias morfológicas» entre ambas imágenes, pero que por su mala calidad no se podía determinar que fuese la misma persona. En base a esos elementos, el magistrado interrogará hoy a Álvarez.

Las respuestas del agente de la SI tendrán seguramente más resonancia política que judicial. Servirán sin duda para que el macrismo alimente la hipótesis de que el Gobierno nacional estaría detrás de las escuchas -algo difícil de probar en la práctica-, pero modifica poco y nada la pesquisa original. Las escuchas irregulares existieron, más allá de quién haya avisado sobre ellas.

El caso investiga una serie de intervenciones ordenadas por los jueces de instrucción de Misiones Horacio Gallardo y José Luis Rey desde 2007, enmarcadas en causas con las que los escuchados no tenían ninguna vinculación. El ex oficial de la policía federal y ex empleado del gobierno porteño, Ciro James, era el encargado de retirar esas escuchas de la SI y entregarlas a la Policía de Misiones, con quien trabajaba en conjunto.

La mayoría de las pinchaduras responden a empresarios como Carlos Ávila y Jorge Navarro, pero dos tuvieron especial tenor político: las intervenciones del ex cuñado de Macri, Néstor Leonardo, y de Burstein.

Comprometido

Por este último caso, el ex titular de la Policía Metropolitana quedó seriamente comprometido: las escuchas al dirigente de la AMIA fueron poco antes de que el comisario retirado fuera procesado por supuestas irregularidades en la investigación del atentado a la mutual judía, y en todo el proceso de intervención hubo numerosos llamados entre James y Palacios, ambos procesados con prisión preventiva por supuesta asociación ilícita.

Esta situación no cambia, pero la supuestas conexiones entre la SI y el caso de la escuchas sí pueden beneficiar al jefe de gobierno, menos comprometido en el caso y a la espera de que la Cámara Federal se pronuncie sobre la recusación que su defensa presentó contra Oyarbide y la apelación a su procesamiento.

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