España campeón del mundo

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• Por primera vez, logró el título en un Mundial al vencer a Holanda por 1 a 0 en suplementario. • El gran héroe de la final fue Andrés Iniesta, que señaló el gol faltando solamente cuatro minutos. • Indudablemente, es la mejor selección del mundo. Ya se había consagrado en la Eurocopa. de 2008.

La historia de los mundiales está repleta de capítulos donde la injusticia y los cachetazos a los grandes candidatos son grandes protagonistas. No será la edición de Sudáfrica 2010 recordada por eso precisamente. España llegó, jugó y festejó soportando sobre sus espaldas el cartel de favorito; y a la luz de los resultados no dio margen para que se discuta el título. España es campeón del mundo, le ganó a Holanda siendo superior, pero también sabiendo sufrir y se metió en la galería de los grandes, siendo el octavo país en conseguir el título más preciado.

El marco de una final mundialista con dos selecciones como Holanda, finalista en dos oportunidades en los recordados 1974, en Alemania, y 1978 en nuestro país; y España, debutando en estas lides de partido definitorio, sacó a la luz rápidamente que los nervios abundaban. Al impedirle tener en su poder la pelota a la maquinaria manejada desde el banco por Vicente del Bosque, y desde adentro por Xavi e Iniesta, Holanda lograba desactivar lo más peligroso de la Roja, aunque no lograba llevar peligro a las cercanías de Casillas. Presionaba en el medio, en el generador de juego español y apostaba a la salida rápida de Robben por derecha y de Kuyt por el otro costado. Ni Villa ni Pedro, que también en la final le ganó la pulseada entre los once a Fernando Torres, tenían incidencia en los últimos treinta metros del terreno y así España no tenía caminos hacia el gol.

Tuvo que pasar más de una hora de juego para que España desenredara la telaraña naranja. Sergio Ramos (una de las figuras de la final) lastimaba por su sector, Capdevila aportaba por el otro costado, y la pelota cada vez la tenían más tiempo los volantes españoles. En los segundos cuarenta y cinco apareció la figura de Iker Casillas, fundamental para taparle en dos oportunidades el gol a Robben y terminar de consagrarse como el mejor arquero de la Copa del Mundo.

El suplementario arrojó mayor número de emociones que los 90 iniciales. Stekelemburg se lo sacó a Fabregas (había ingresado por Xabi Alonso), Mathijsen lo perdió de cabeza, luego lo tuvo Jesús Navas y nuevamente Fábregas lo tuvo después de inventar una jugada fantástica. Hasta el minuto 116, a esta altura, número mítico para España. Ya había visto la roja Heitinga y la última línea naranja pecó de una desatención inexplicable. De un tiro libre a favor ejecutado por Sneijder (que había sido córner), la jugada partió desde los pies de Casillas, derivó en Fábregas y el pase quirúrgico para Andrés Iniesta. Nada de nervio, todo sabiduría y categoría para definir como se debe en un momento culminante en la vida de cualquier futbolista. Latigazo al piso, al segundo palo de Stekelemburg, uno a cero y delirio español.

Nadie podrá olvidar que en las diecinueve ediciones de los mundiales, no encontramos una final donde haya habido tantas infracciones, con tantas tarjetas (13 amarillas, una expulsión) gracias a la complicidad del ya tristemente célebre Howard Webb, el árbitro británico, pero nadie podrá quitarle absolutamente nada de mérito a un equipo que está señalado para marcar una época, no sólo en fútbol europeo, donde ya se había consagrado en 2008. El Mundial es un premio a un grupo conformado por jugadores de una generación que marcará un antes y un después para España, sin dudas. ¡Viva España! ¡Viva el fútbol! Bienvenido a la galería de los grandes, a los que tallan su nombre en el oro de los Campeones del Mundo.

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