8 de julio 2014 - 00:00

Estiran 10 días más el jury contra Campagnoli

José María Campagnoli y Juan Gauna
José María Campagnoli y Juan Gauna
 El tribunal que lleva adelante el jury al fiscal José María Campagnoli volverá a reunirse en 10 días luego de que ayer, en casi seis horas de deliberaciones, sus integrantes no llegaran a un acuerdo sobre la composición del tribunal. Fueron conversaciones a puertas cerradas con pocos lugares comunes y caracterizadas más bien por diferencias marcadas entre los dos sectores en los que se divide un tribunal que ahora tiene número par.

La tensión en el debate viró de tener su origen en una ausencia (la de la representante de la Defensoría General) a centrarse en la presencia de sus dos reemplazantes. El representante de la Corte Suprema, Juan Gauna; la representante del Colegio Público de Abogado de la Capital, Adriana Donato, y el de los colegios del interior Javier Panero sostienen que para reanudar el jury es preciso resolver la recusación que pesa sobre Leonardo Miño, el suplente de María Martínez Córdoba. En cambio, el titular del jury, Daniel Adler; el representante del Ministerio de Justicia, Ernesto Kreplak, y el del Senado, Rodolfo Ojea Quintana, prefieren retomar directamente con la presencia de Nicolás Toselli, a quien el pasado viernes Alejandra Gils Carbó le tomó juramento.

Miño fue recusado por los fiscales del juicio por su pertenencia al gremio de jueces. Discutir esta acción le implica al sector más cercano al oficialismo arriesgarse a un efecto bumerang: la recusación contra Adler, esgrimido por pertenecer a la corriente Justicia Legítima, fue rechazada por el tribunal.

La discusión de ayer por momentos ofreció pasajes de alta densidad técnica que no se habían manifestado en el proceso: el factor decisivo pasa por la capacidad que tendría el reemplazo de Martínez para expedirse sin haber presenciado el debate ni asistir a la constitución de la prueba. A diferencia de Martínez, el jurado Panero asistió a todas las audiencias con su suplente. No haber establecido un criterio específico es una de las críticas que ayer afrontó Adler.

Detalles y rasgos mínimos que pasaron desapercibidos a lo largo del jury. Algo similar sucede con el rol de la procuradora Gils Carbó. Entendida como la antagonista natural del fiscal suspendido, es facil olvidar que en realidad la principal embestida contra Campagnoli no provino de la calle Guido, sino de la Cámara del Crimen, que lo defenestró por su papel en la causa iniciada por el financista Federico Elaskar y que le anuló gran parte de lo actuado en ese expediente.

Para tener en cuenta: Campagnoli, como es habitual, no estaba sólo a cargo de la instrucción, sino que lo hacía en dupla con la jueza María Gabriela Lanz. El fallo de la cámara llevó al fiscal al jury, pero Lanz en ningún momento fue un issue del Consejo de la Magistratura.

Anoche los fiscales de la acusación especulaban con que si el jury terminara por caer ya sería imposible reeditarlo y no daban demasiado crédito a la posibilidad de relanzar el proceso bajo otra carátula que considere la actuación del fiscal en otro expediente.

Las expectativas se han reducido ostensiblemente: hace dos meses diversos sectores del oficialismo daban por hecho que el fiscal sería removido por el tribunal, pero ahora giran hacia los escenarios más posibles dentro del trámite que indican que Campagnoli podría ser sancionado pero nunca removido.

En este sentido fue crucial la comparencia del fiscal federal Guillermo Marijuan cuando dijo que la actuación de Campagnoli en ningún momento perjudicó su investigación al empresario kirchnerista Lázaro Baez.

Una explicación técnica pero que los sectores más ultras del kirchnerismo atribuyen a la buena relación que el fiscal tendría con cierto aspirante a la presidencia en 2015.

Los dos sectores que se disputan la prominencia en el jury aspiran a que en los próximos días podría resolverse la paridad actual mediante un cambio de opinión que hasta anoche parecía improbable.

Recuerdan en la Corte Suprema que cuando Enrique Petracchi le propuso años atrás a Gauna ser el representante del máximo tribunal en un eventual jury del ministerio público, le avisó que sería un función "tranquila".

Conversación que "el Yuyo" recordaba anoche tras seis horas de un debate marcado por rudimentos jurídicos, rivalidades políticas e intrigas clásicas de un poder que se siente más cómodo a puertas cerradas.

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