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¿Estrategia o capricho? Trump gobernó su primer año a punta de decretos
• ES EL PRESIDENTE QUE MÁS ÓRDENES EJECUTIVAS FIRMÓ DESDE EL SIGLO XX
Los expertos coinciden en que pese al aparente desorden de su mandato, el magnate lleva adelante una agenda coherente con el ala más conservadora del Partido Republicano.
FUERZA. El sábado, en coincidencia con el primer aniversario de la llegada de Donald Trump al poder, cientos de miles de mujeres marcharon en las principales ciudades del país para repudiar a su Gobierno.
En el plano migratorio, a la fecha está en vigor un veto que prohíbe el ingreso a EE.UU. a los nacionales de Chad, Irán, Libia, Somalia, Siria, Yemen, Venezuela y Corea del Norte. Además, en el último septiembre canceló el programa DACA, que protege de la deportación a 800.000 jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo niños y no tienen contacto con sus lugares de origen.
"Si bien es cierto que sus declaraciones y mensajes en la red social Twitter son poco amistosas, el caso es que el Gobierno en su conjunto logró avances significativos en una serie de áreas que son bastante consistentes con lo que se esperaría de un mandato republicano. Por lo tanto, creo que es importante separar las declaraciones personales del presidente de las evaluaciones de las direcciones generales y logros de la Casa Blanca", concluyó Balla.
No asegura, no obstante, una convivencia en un lecho de rosas. En el transcurso de los últimos meses, han sido decenas los correligionarios que lo atacaron con una dureza inusitada por ir en contra de los valores de su partido. Desde el veterano senador por Arizona, John McCain, hasta expresidentes como George W. Bush se plantan contra las diatribas vertidas por su máximo representante sobre las mujeres, las minorías, los mexicanos o su ausencia de diplomacia para manejar escaladas como las de Corea del Norte. Pero llamativamente, ninguna de esas críticas apunta contra el grueso de las medidas aprobadas a sola firma. Muchas veces se ha hablado de una "rebelión" interna, pero los resultados finales muestran que hasta los republicanos más díscolos terminan cerrando filas con Trump.
En líneas similares a las de Balla se manifestó Robert Y. Shapiro, profesor y ex presidente del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia, en conversación con este diario. "Las órdenes de Trump fueron todas acciones políticas que cualquier republicano conservador hubiera tomado siendo presidente, y su partido lo apoya ampliamente en ese sentido. Es verdad que otras de sus acciones sí son caprichos, pero reflejan su intento, como lo ha dicho en reiteradas ocasiones, de 'hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande'", explicó el analista.
"Esto no significa que sean decisiones sabias. Lo que refleja un comportamiento caprichoso o irracional son sus declaraciones despreciables y su falta de civismo hacia los demás que han distraído la atención de sus acciones políticas más legítimas, o discutiblemente legítimas", explicó. Es un fanfarrón, entonces, con un objetivo claro.


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