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10 de agosto 2023 - 00:00

Excelente film sobre una ópera escrita en el corazón del horror

“El Kaiser de la Atlántida”, de Sebastián Alfie, que rastrea la historia de la obra que Ullmann compuso en Terezin.

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El Kaiser de la Atlántida. Viktor Ullmann satirizó en su ópera la figura de Hitler.

En los años 90, durante el apogeo (y canto del cisne) de las discográficas y el formato compact disc, el sector de la música clásica debió aguzar el ingenio para publicar materiales que no fueran enésimas versiones de las sinfonías de Brahms o de “La Traviata”.

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Dentro de ese marco, la decisión más plausible, además de ética, fue la del sello London, de Polygram, que a comienzos de esa década lanzó la colección Entartete Musik (“Música degenerada”, tal como llamaron los nazis a la producida por los compositores que ellos aborrecían, una subdivisión del denominador común Entartete Kunst, o “Arte degenerado”).

Fue así como el disco sacó a la luz, en muchos casos por primera vez, grabaciones de músicos prohibidos por el régimen como Walter Braunfels, Erwin Schulhoff, Berthold Goldsmith, Ernest Krenek (autor de la ópera “Jonny spielt auf”, que posteriormente se convertiría en emblema de este triste index), Pavel Haas y los más conocidos Hanns Eisler y Erich Korngold, quien terminaría haciendo carrera en Hollywood.

De todos ellos hubo un caso especialísimo: el del polaco Viktor Ullmann, autor de “Der Kaiser von Atlantis, oder Die Tod-Verweigerung” (“El Kaiser de la Atlántida, o el rechazo de la Muerte”), ópera que compuso durante su reclusión en el campo de concentración de Theresienstadt, o Terezin como lo llaman los checos, ubicado a pocos kilómetros de Praga. Ese campo era utilizado por el Tercer Reich como propaganda en el exterior de lo que ellos querían que se creyera: que eran prisiones donde los internos gozaban de buena alimentación, esparcimiento y hasta actividades culturales, como representaciones teatrales y musicales. Desde luego todo era una fachada siniestra.

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Fotograma de la parte animada del film, basada en bocetos de prisioneros en Terezin.

En Terezin, entonces, el prisionero Ullmann escribió en 1943 la música sobre textos de Peter Kien de “El Kaiser de la Atlántida”, una audaz sátira sobre el nazismo cuyas alusiones nadie podía dejar de advertir, desde el nombre mismo del “Kaiser Overall” que le declaraba la guerra al mundo (Overall era además un juego de palabras con el “Deutschland Über Alles”, como los nazis habían rebautizado la letra del himno alemán). Esa ópera, extrañamente, iba a ser estrenada en Terezin, hasta que, según una versión, la Gestapo la prohibió cuando advirtió la caricatura de su Führer, o porque poco después de estar lista para su estreno tanto Ullmann como gran parte de los músicos fueron transportados a Auschwitz, donde murieron (esta segunda versión la recoge, en versión de uno de los sobrevivientes, el excelente documental del director argentino Sebastián Alfie, que hoy se estrena en el país después de su preestreno el año pasado en el Bafici).

Pero antes de adentrarnos en la película recordemos otro acontecimiento: en octubre de 2003, la Ópera de Cámara del Teatro Colón estrenó en su sala principal una magnífica versión de “El emperador de la Atlántida” (así se la llamó) con puesta de Marcelo Lombardero, dirección musical de Guillermo Brizzio, y las voces de Luciano Garay, Hernán Iturralde, Gui Gallardo, Enrique Floger y Laura Rizzo, entre otros. Esa misma versión se repitió en marzo de 2004 y agosto de 2006. Fue en este último caso que Alfie vio la ópera, como lo manifestó a este diario en el reportaje publicado anteayer, y empezó a obsesionarse con ella y su historia.

Radicado en España, en 2018 tomó contacto con el director de escena, dramaturgo y docente Gustavo Tambascio (también argentino, escapado de la dictadura militar, y con una carrera brillante en el exterior), que estaba por montarla en el Teatro Real de Madrid. Tambascio no sólo le permitió a Alfie ingresar con su cámara a los ensayos, sino que lo puso en contacto con numerosas personalidades vinculadas a la versión que iba a hacer, ahora con una orquesta sinfónica y no de cámara (el film está dedicado a la memoria de Tambascio, quien murió poco después del estreno de su versión). Sería imposible resumir en estas líneas la cantidad de hallazgos que contiene el documental, cuya factura incluye admirables secuencias de animación, hechas por el Golem Studio, basadas en bocetos encontrados en Terezin, realizados por los prisioneros.

La parte medular del film es el encuentro con el compositor y director británico Kerry Woodward, quien en 1974 estrenó en Amsterdam mundialmente la ópera en versión de cámara, tal como se vio luego en el Colón, es decir, 30 años después de su gestación en Terezin. Woodward cuenta cómo llegó a sus manos la partitura de Ullmann (extenderse en ello sería larguísimo), y se interna en una historia poética, así la llama Alfie, pero imposible de ser tomada racionalmente en serio, más allá de lo poético. La partitura, como es lógico, sobrevivió con tachaduras, reescrituras, borrones, y también una censura de la que no fue responsable Ullmann. Pero tampoco los nazis de Terezin, incapaces de leer música. ¿Quién lo hizo entonces? Así, después de estrenarla, Woodward recurrió a una médium, Rosemary Brown (1916-2001), quien sostenía que compositores como Liszt, Beethoven o Schubert la visitaban y le dictaban nuevas obras. Aun los incrédulos retrocedían ante los resultados de que una mujer de escasa formación musical fuera capaz de componer “a la manera de”, de forma tan refinada. Lenny Bernstein fue uno de sus grandes amigos.

Pues bien, a ella recurrió Woodward, quien asegura en la película que la médium lo puso en contacto con Ullmann. Fue su “fantasma”, entonces, quien le dictó la partitura “que él hubiera querido”, para una orgánico de 70 músicos, tal como antes había orquestado su ópera “La caída del Anticristo” (1935). Así, con esas dimensiones, y con correcciones epecíficas, Tambascio la puso en escena en 2018.

Esa historia, si bien medular, no eclipsa otras virtudes del film, como las entrevistas a otros responsables de la puesta, tanto la mencionada como la del estreno en Amsterdam, y la inclusión de valioso material de archivo, como esos film de propaganda nazi sobre las buenas condiciones de vida en el interior de Terezin.

“El Kaiser de la Atlántida” (Argentina-España-Países Bajos-República Checa, 2022). Dir.: S. Alfie. Documental.

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