15 de agosto 2011 - 00:00

Excelentes voces en un festival coral

El Grupo Vocal Kea del País Vasco aportó la nota de humor extravagante con los «Tres graffitis corales» de David Azurza.
El Grupo Vocal Kea del País Vasco aportó la nota de humor extravagante con los «Tres graffitis corales» de David Azurza.
San Juan - En el imponente Auditorio «Juan Victoria» de la capital sanjuanina se entremezclan los idiomas, los acentos y sobre todo las voces de los cientos de coreutas que desde el jueves pasado, y hasta esta noche, participan del séptimo Festival Internacional «San Juan Coral» organizado por la Universidad Católica de Cuyo con la dirección artística de Antonio Maria Russo. Su Taller de Estudio está enfocado a la preparación del complejo «Magnificat» BWV 243 de Johann Sebastian Bach, cuya interpretación con la Orquesta del Festival y la dirección de Russo clausurará el encuentro.

La apertura tuvo lugar el sábado por la noche con el concierto a sala llena de seis de los ocho coros participantes, comenzando por el Coro de la Universidad Católica de Cuyo dirigido por María Elina Mayorga. Bach y su música perfecta y definitiva estuvieron presentes desde ese inicio, cuando los anfitriones brindaron «Sei Lob und Preis mit Ehren», seguido de una lograda versión de «Peace I leave with you» de René Clausen y cerrando con el vivaz spiritual «Im gonna sing».

De Córdoba, las adolescentes del Coro Juvenil «Domenico Zipoli» cantaron de memoria y con un sonido homogéneo y contundente obras de Schumann, Fauré (su «Cantique de Jean Racine» con acompañamiento de piano) y Norberto Ambrós, mientras que la asociación porteña «Lorenzo Perosi» dirigida por Osvaldo Manzanelli conquistó al público con «La hermanita perdida» de Yupanqui-Ramírez y la «Fuga y misterio» piazzoleana en arreglo de Eduardo Ferraudi.

Poco ortodoxa, la propuesta del Grupo Vocal Kea del País Vasco incluyó «Doctor, I hear voices», de los «Tres graffitis corales» de David Azurza (uno de los miembros del ensamble), con una mini-puesta en escena, apelando a un humor que fascinó a muchos y desconcertó a otros. En lo musical, lo mejor de este grupo estuvo en el «Umbrae mortis» de Dusapin y «Una pena nuevamente», de Guastavino.

Previamente el coro «Collegium Medicum» de Polonia había deleitado con un repertorio ecléctico que fue desde Rachmaninov hasta Pau Casals, con su «Ave María» de escritura algo ingrata y muy bien resuelto por el grupo dirigido por Janusz Staniecki, y dos de las obras más aplaudidas de la noche: la célebre «Kalinka» del folklore ruso y «Pado dysc» del polaco Stanislaw Wiechowicz. La alegría brasileña ocupó el segmento final con el Coro Contemporáneo de Campinas dirigido por Angelo Fernandes, que alcanzó un lucimiento especial en el «Ave Maria» de Max Baumann, la «Suite Nordestina» de Ronaldo Miranda y «Jubiabá» de Pintos Fonseca, que mereció una ovación de pie.



* Enviada Especial

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