11 de marzo 2009 - 00:00

Existen milagros inesperados

Existen milagros inesperados
Y bueno... ayer se quebró la previsibilidad fastidiosa. Y la caravana de condenados, que parecían integrar los operadores de mercado en todos los recintos. Apareció otro de esos «milagros inesperados», que ya otras veces han matizado las negras semanas, con una rueda esplendorosa. La explicación a subas tan remarcadas, como la de ayer, es sencilla. En cuanto a saberse que todos los centros bursátiles, de cualquier región, seguramente está «sobrevendido». Y cuando aparece un rebote que se insinúa como firme, presurosos acuden los «bajistas» a recomponer posiciones y no quedar seriamente descalzados (puestos en un «corner», decían los clásicos del siglo XIX). Si hay que cubrir y no les dan «papel», o si la contrapartida advierte que hay algunos que sangran, seguro que lo van a exprimir al máximo, para que pueda hacerse de lo que precisa. Eso queda claro, como para interpretar la fuerza de «rebotes» como el de la víspera. Y fueron fastuosos para los índices de Wall Street, donde el Dow Jones rozó un 6% descomunal. El Bovespa se apropió de un 5,4%. E idéntico nivel para el Merval extendido (el de las nativas sólo subió un 3,4%).
La gran palanca que pareció mover de tal modo a los pesos muertos, que se hicieron «muertos vivos», atravesó el meridiano de los bancos en Estados Unidos. Y allí surgió el verdadero «milagro»: cuentas del maltrecho Citigroup, que resucitó con el último balance. Lo cierto es que los operadores se tomaron de la manija inesperada y se produjo el vuelco del martes (un día especial, dentro de otras semanas también). Aquí, gozando de las mieles, pero sólo con $ 34 millones de efectivo y dejando el triunfo en manos de la oferta, que se cerró. Igual que en el mundo. La Bolsa, arriba de 1.000.

Dejá tu comentario