1 de febrero 2011 - 00:00

Expectativa por Egipto

Entre otros temas, Dilma Rousseff habló ayer en Buenos Aires sobre la crisis política y económica en Egipto. La presidenta, a minutos de abandonar el país y en diálogo con periodistas brasileños, dijo que su Gobierno espera que el país árabe sea «un país democrático» y dijo que sigue con «expectativa» las protestas contra el régimen de Hosni Mubarak, jaqueado por un levantamiento popular que reclama el fin de su mandato de 30 años.

Según Rousseff, «Brasil alienta que sea un país democrático, que lleve a su pueblo a tener todas las condiciones para disfrutar del desarrollo de ese país, el más populoso de Medio Oriente». Dijo, además, que «el Gobierno brasileño no puede tener una posición respecto de lo que ocurre adentro de otro país».

La opinión de la jefa de Estado del país vecino no es una más en el escenario mundial. Junto con China, la India y Rusia, forman parte de los Estados en desarrollo más influyentes a nivel internacional; y se espera que sea dentro del G-20 que se encuentre una contención para el futuro político del Estado árabe. Brasil tiene una influencia directa en las opiniones de ese organismo, impulsado en su momento por Luiz Inácio Lula da Silva.

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