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Explicita EE.UU. “desacuerdos muy serios” con Brasil por Irán
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dejó ayer claras las diferencias entre los gobiernos de Barack Obama y Luiz Inácio Lula da Silva en una conferencia en la Brookings Institution, un think tank progresista de Washington.
«Tenemos muy serios desacuerdos con la diplomacia brasileña respecto de Irán», dijo Clinton en una conferencia sobre la nueva Estrategia de Seguridad Nacional que el Gobierno de Barack Obama dio a conocer ayer (ver pág. 15).
A la Casa Blanca no le gustó nada el acuerdo que impulsaron Brasil y Turquía y por el que Irán aceptó enviar a ese último país 1.200 kilos de uranio enriquecido al 3,5% para recibirlo de vuelta enriquecido al 20%, de modo de usarlo como combustible de un reactor de uso civil.
Para Occidente, el arreglo no asegura que Irán quede sin el uranio suficiente para construir una bomba atómica, y representa un modo de que la República Islámica gane tiempo para evitar una nueva ronda de sanciones. Así, ignorando a Luiz Inácio Lula da Silva y al premier turco, Recep Tayiip Erdogan, decidió, bajo presión de Estados Unidos, avanzar en una cuarta ronda de sanciones contra Teherán.
«Le hemos dicho a Lula y a mi homólogo (el canciller brasileño, Celso Amorim) que comprar tiempo para Irán, permitirle eludir la unidad internacional respecto de su programa nuclear, hace del mundo un lugar más peligroso, no menos», advirtió Clinton. «No estamos de acuerdo, así que lo decimos, pero nuestro desacuerdo no mina de ninguna manera nuestro compromiso en ver a Brasil como un socio y un amigo en este hemisferio y más allá aún», concedió.
«Queremos una relación con Brasil que supere el paso del tiempo, sin importar quién sea el presidente o cuál sea la constelación política en Brasil», insistió la jefa de la diplomacia estadounidense, según la cual en «muchas cuestiones importantes» el país sudamerica-
no es un «socio muy responsable y eficiente».
En medio de la irritación mutua, el Gobierno brasileño filtró una carta enviada por Obama a Lula da Silva en la que el estadounidense le pedía un acuerdo sobre intercambio de uranio, tal como se acordó.
Pero el Departamento de Estado contraatacó ayer al divulgar que si bien la misiva indicaba que «se mantendrá una puerta abierta a un compromiso con Irán», «mientras tanto» se seguiría presionando por más sanciones, según publicó Folha de Sao Paulo.
Poco antes de la intervención de Hillary Clinton, Lula da Silva se había declarado sorprendido por la actitud de Obama y se lamentó por el hecho de que se intente «demonizar» a Irán.
Algunos países consideran «necesario crear un enemigo y él tiene que ser ruinoso, aunque no lo sea; su cara tiene que ser fea y tenemos que demonizarlo», indicó en una curiosa defensa del régimen islamista iraní, que viola masivamente los derechos humanos, niega el Holocausto y amenaza con destruir a Israel.
Hay países, agregó, que «en lugar de sentarse a la mesa del acuerdo» prefieren hacer pesar su fuerza y se guían por el principio: «O da o cae».
Asimismo, reclamó a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que tenga «sensibilidad para entender el momento político» al analizar el acuerdo firmado por Brasil, Turquía e Irán.
Los dichos de Hillary Clinton fueron respondidos por Amorim, quien indicó que las relaciones bilaterales son «buenas y maduras», pero que en la diplomacia ocurre igual que en los «matrimonios», en los que suelen haber «divergencias».
Agencias DPA, EFE, ANSA y AFP


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