La producción de carne en la Argentina subió un 13,4% interanual entre enero y agosto pasado y se estima que al actual ritmo de faena, el país va agotando lentamente sus existencias ganaderas, al compás de un consumo que ya se acerca a los 74 kilos per cápita por año, el mayor de la última década y media. «Este nivel de faena sería una muy buena noticia si no fuera porque la matanza de hembras es la que justifica el aumento de producción, y es esto lo que nos dice claramente que nos estamos comiendo el stock de manera ininterrumpida desde hace 35 meses», advirtió en su informe mensual la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA).
En los primeros ocho meses del año, del total de animales faenados, un 49,6% fueron hembras. «El próximo año faltarán cerca de 3 millones de terneros; se producirán alrededor de 600 mil toneladas menos de carne, cifra semejante a las exportaciones estimadas para este año», agregó CICCRA.
Mientras tanto, el consumo de carne vacuna llegó a 73,9 kilos por habitante por año, según cálculos de enero-agosto.
«La industria frigorífica habría faenado casi 11 millones de cabezas; este es el nivel de actividad más elevado para el período considerado de los últimos 20 años por lo menos», se señaló.
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