Las últimas precipitaciones, que abarcaron gran parte del área agrícola del país, resultaron muy desparejas, pero permitieron reactivar la soja, en un período de atraso del cultivo que ahora deberá enfrentar un escenario sin lluvias durante los próximos diez días.
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El avance de los vientos del Sudeste completó la moderación de las temperaturas en el norte y centro del área agrícola nacional, mientras que el Sur pasó a observar registros inferiores a lo normal, según ya había advertido el informe de clima de la Bolsa de Cereales.
Este panorama, que vence mañana, indica que las precipitaciones que siguieron a las altas temperaturas en la zona productiva permitieron mejorar las reservas de humedad en los suelos.
Resta cubrir por lo menos 40% de la superficie de soja, estimada en 18,1 millones de hectáreas, pero por la fecha, cambiaron las variedades utilizadas y los ciclos de crecimiento.
En el corredor Rosario-Buenos Aires se observaron acumulados pluviales de hasta 100 milímetros, que eran necesarios pero de manera más escalonada. No obstante, se mejoraron las reservas de humedad de buena parte de los suelos.
El régimen hídrico mantendrá un patrón de distribución, algo anómalo, dentro del cual algunas zonas observan precipitaciones abundantes, mientras que otras recibirán valores inferiores a lo normal. «Desde el punto de vista térmico, se presenta una temporada con registros superiores a lo normal, lo cual determina frecuentes olas de calor, que provocan tormentas graniceras», explica el responsable de la perspectiva de la Bolsa de Cereales, Eduardo Sierra, experto en agroclima.
Para este especialista, en esta campaña agrícola «periódicamente se producen irrupciones de aire frío que causan descensos térmicos por debajo de lo normal», con el peligro de heladas fuera de tiempo.
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