18 de noviembre 2010 - 00:00

FARC se financian con minas de oro

Policías y soldados colombianos custodian los cuerpos de los rebeldes de las FARC abatidos en un operativo sobre la frontera con Ecuador. Un niño apareció entre las víctimas.
Policías y soldados colombianos custodian los cuerpos de los rebeldes de las FARC abatidos en un operativo sobre la frontera con Ecuador. Un niño apareció entre las víctimas.
Bogotá - Las FARC controlan a través de testaferros yacimientos de oro en una región del norte de Colombia, lo que le reporta ingresos anuales que superan los u$s 850.000, reveló un informe policial divulgado ayer por la prensa local. A eso se suman exploraciones propias de la guerrilla.

Según el capitalino diario El Espectador, los rebeldes -a través de una sofisticada red de testaferros- «ejercen un dominio casi absoluto» en minas auríferas de las regiones de Magdalena Medio y Sur de Bolívar.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) «controlan 15 minas de oro en el departamento -provincia- de Bolívar. Un rentable negocio que se suma a la extorsión a dueños de 200 retroexcavadoras apostadas en los municipios de El Bagre y Nechí», señaló el diario.

«Un curtido investigador, quien permaneció cerca de un año en el Magdalena Medio y en el sur de Bolívar haciéndose pasar por minero y por comprador de oro, conoció los detalles del lucrativo negocio y los documentos que soportan la red de testaferros».

El oficial explicó en el informe que la agrupación terrorista «recibe cerca de 1.600 millones de pesos (u$s 849.000) al año por este concepto». «Eso, sin contar con lo que alcanzan a explotar en sus propias minas, donde sacan oro de 24 quilates, y cada onza puede costar en el mercado u$s 1.240», añadió el detective tras asegurar que el líder rebelde Félix Antonio Muñoz Lascarro, alias «Pastor Alape», se encarga de controlar este negocio.

«Alape», comandante del bloque Magdalena Medio de las FARC, sucedió recientemente como miembro del Secretariado -mando central- de esa guerrilla a Jorge Briceño, alias «Mono Jojoy», quien fue abatido por el Ejército el pasado 22 de septiembre.

«Unidades de inteligencia andan detrás de las huellas de testaferros de las FARC que administran cerca de 48.900 hectáreas de tierras productivas. Allí, las FARC tendrían cultivos propios, comercializarían ganado a gran escala y aprovecharían para lavar dinero a granel», agregó El Espectador.

Asimismo, indicó que buena parte de los beneficios de la producción minera en el sur de Bolívar, que en 2009 rondaron los u$s 10,6 millones de dólares, fue a parar a la guerrilla, detalló.

«Las autoridades guardan absoluta reserva sobre este tema, porque consideran que podría ser el rubro más importante del sostenimiento de las FARC, sólo superado por las cifras exorbitantes del narcotráfico y la extorsión», según la versión periodística.

Agencias AFP, EFE y DPA

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