Feria frutícola, plataforma de política rural en Formosa

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Nada de lo que ocurre en Formosa es casualidad. Ni las obras de infraestructura que integran a la provincia con la Hidrovía y vinculan comercialmente a esta tierra con todas las provincias vecinas y el Mercosur; ni la contención social que se evidencia en las calles, ni el éxito de Frutar 2009, en su tercera edición.

Todo es producto de una planificación estratégica de un grupo de políticos y técnicos que pusieron oportunamente proa al futuro y lo alcanzaron, con decisión política y con vocación de servicio. Y la Feria Internacional de Frutos Argentinos es parte del resultado de todo ese esfuerzo. Frutar nació como un emprendimiento del Gobierno de Gildo Insfrán a través del brazo ejecutor del Ministerio de la Producción que hasta el día 13 de este mes condujo Luis Basterra, hoy vicepresidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

«Se cumplió la expectativa de posicionar a Frutar como el lugar de encuentro de los negocios del norte argentino. Hemos concentrado el interés de 128 empresarios, 500 reuniones realizadas que operaron más de u$s 18 millones. En un año difícil para la Argentina y para el sector frutihortícola nacional que el Gobierno de Formosa y la Agencia de Desarrollo Empresarial, que se dedica precisamente a coordinar y organizar la promoción de las empresas formoseñas, pueda proponer una espacio de estas características es muy positivo», sostenía Guillermo Arévalo, coordinador general de Frutar.

Para Basterra, esta edición de Frutar 2009 estuvo muy lejos de ser intrascendente. Políticamente correcto, señaló que «se ha consolidado, teniendo en cuenta que la situación internacional que ha tenido efecto sobre la economía local ha hecho que se suspendieran las ferias de relevancia de este sector. Así que haber podido llevarla adelante, y con este éxito, nos llena de satisfacción, tanto como haber podido generar encuentros entre los productores, los oferentes de insumos y servicios y los comercializadores. Frutar va trascendiendo como espacio de apoyo a la actividad productiva. Estamos en un lugar estratégico que nos aproxima a Paraguay y del sur de Brasil y Bolivia. Estamos en el corazón de uno de los corredores bioceánicos y constituimos a Formosa como un lugar de referencia para encuentros comerciales sectoriales».

Pero en realidad, tanto Basterra como todo el equipo del Ministerio de la Producción -origen también de su sucesor, el veterinario Raúl Quintana- sabía que el nombramiento en el organismo nacional -que fue comunicado en el ámbito de la Feria- era el corolario de un proyecto regional exitoso que busca ser plasmado, replicado o bien imitado a nivel nacional: la articulación de políticas concretas, mínimas para las grandes ligas, pero contundente en un esquema bien articulado de contención, apoyo y financiamiento a los sectores productivos pequeños y medianos que constituyen el eje central de la política agropecuaria nacional. Por ello no sorprendió la presencia y el apoyo de la secretaria de Desarrollo Rural, Carla Campos Bilbao, quien trata de generar «políticas espejo» de su «Agricultura Periurbana», que tiene como eje medidas de sostén a pymes rurales y a la generación de actividades para los marginados por las políticas emergentes de la globalización.

En Formosa, con matices, ya trabajan sobre la misma temática desde hace varios años. De hecho, se indica que la génesis del Instituto Provincial de Acción Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA) se encuentra en la necesidad de que los individuos puedan desarrollarse en el lugar donde decidan vivir, aún en situaciones adversas, en condiciones donde el mercado apuntaba a la exclusión de dichas personas. «En este contexto, emerge esta idea de la seguridad alimentaria y empezamos a descubrir que además de vivir en el campo empieza a generarse alrededor de nuestras comunidades ese segmento de productores que encuentran en la proximidad del mercado urbano una oportunidad de vida», explicaban desde el Gobierno formoseño. Precisamente, en la carpa del PAIPPA, se podía encontrar conservas, quesos y embutidos, productos disecados, dulces y vinos artesanales, miel, cestería y variados productos del campo.

En consecuencia, esta edición 2009 de Frutar no sólo significó la reivindicación del esfuerzo de varios años de la generación de un espacio de referencia para los alimentos regionales (que van desde la miel hasta el surubí, desde una premiada empacadora de bananas hasta las frutas exóticas como la tuna, la guayaba, la carambola o el jack fruit) sino también un respaldo a un estilo de política sectorial que habrá que analizar bastante para entender la coyuntura del campo argentino.

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