24 de junio 2011 - 00:00

FF.AA. ven “riesgos” en retiro de Afganistán. ¿Contra Obama?

Mike Mullen, jefe de Estado Mayor, y David Petraeus, comandante en Afganistán y futuro titular de la CIA, respaldaron la decisión de Barack Obama de retirar efectivos de ese país. Algo natural, dada la cadena constitucional de mando, pero no se privaron de sugerir un sonoro cuestionamiento.
Mike Mullen, jefe de Estado Mayor, y David Petraeus, comandante en Afganistán y futuro titular de la CIA, respaldaron la decisión de Barack Obama de retirar efectivos de ese país. Algo natural, dada la cadena constitucional de mando, pero no se privaron de sugerir un sonoro cuestionamiento.
Washington - El comienzo de la retirada militar de Afganistán anunciada el miércoles por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es «más agresivo» que lo previsto y concita «más riesgos» de los que quería aceptar el Pentágono, admitieron ayer el jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, y el general David Petraeus, futuro jefe de la CIA.

De todas maneras, «al fin y al cabo, solamente el presidente puede determinar el nivel de riesgo aceptable que debemos tomar, y creo que él lo ha hecho», dijo Mullen durante una audiencia del Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes (diputados) del Congreso. Se trata de un riesgo «manejable», añadió.

El jefe militar matizó sus resonantes declaraciones al afirmar que mantener a las tropas durante más tiempo habría conllevado «otros riesgos». «Habríamos facilitado un aumento de la dependencia del Gobierno afgano y habríamos negado a sus fuerzas de seguridad, que han aumentado su capacidad, oportunidades de liderazgo», indicó.

Al fundamentar sus resistencias iniciales, Mullen señaló que «la misión en Afganistán pasa fundamentalmente por contrarrestar la insurgencia. Y en ese tipo de operaciones la capacidad de lucha está en el personal, no en las proezas tecnológicas o la superioridad convencional».

Cuando se le pidió un comentario sobre el plan anunciado por el mandatario demócrata, dijo que el calendario de retirada parcial «es más agresivo e incurre en más riesgos de los que yo estaba originalmente preparado para aceptar».

Petraeus, el comandante saliente de las tropas en Afganistán y designado por Obama para ocupar el sillón de director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se mostró de acuerdo con Mullen pero, al igual que el almirante, fue respetuoso de la decisión de la Casa Blanca.

«La decisión última» del comandante en jefe «tiene una formulación más agresiva en términos de calendario que lo que yo había recomendado», reconoció el general durante una audiencia de confirmación para su nuevo cargo, ante el Comité de Inteligencia del Senado.

Los dichos de ambos no pasaron inadvertidos para la oposición, y el presidente del comité, el republicano Howard McKeon, aseveró que el plan de Obama «mermará significativamente» el objetivo de transferir la responsabilidad del conflicto al Gobierno afgano en 2014.

«Con los talibanes tropezando, necesitamos una estrategia diseñada para poner al enemigo contra las cuerdas, no para darle más aliento», afirmó McKeon, que calificó el anuncio de Obama como «un discurso de campaña electoral».

El miércoles por la noche, a través de un mensaje televisado al país, Obama anunció el retiro de 33.000 soldados estadounidenses de Afganistán para setiembre del año que viene, de los cuales 10.000 volverán a sus casas este año.

Con esta reducción, en el país invadido en octubre de 2001 quedarán unos 68.000 soldados norteamericanos, tal como antes del refuerzo de tropas decidido en 2009 en un intento de replicar la estrategia de saturación que había rendido frutos en Irak.

Obama, en tanto, reiteró ayer que, a su juicio, el «trabajo» de las Fuerzas Armadas en Afganistán «todavía no está terminado».

«Todavía hay mucho combate por librar» antes de que los estadounidenses puedan pasar el control de la seguridad a las fuerzas afganas, dijo el mandatario durante un acto en Fort Drum del Ejército en el estado de Nueva York.

Mientras, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, consideró ayer una «buena medida» el anuncio norteamericano y los insurgentes ultraislamistas talibanes lo calificaron de «simbólico» e «insuficiente» y exigieron una salida total de los extranjeros (ver nota aparte).

En otro orden, Francia anunció que pondrá en marcha una retirada gradual sincronizada con la de Estados Unidos y España y la iniciará el año próximo.

Mayo fue el peor mes en cuanto a muertes de civiles afganos en cuatro años, con casi cuatrocientos, y analistas temen que la salida de las fuerzas internacionales, largamente ansiada sobre todo en Europa, lleve a una nueva desestabilización del país.

Agencias ANSA, EFE, AFP y Reuters

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