Fiat no llevará su propia marca a Estados Unidos, a pesar de controlar Chrysler, según anunció un vocero de la propia automotriz italiana. Sin embargo, importará su modelo «Cinquecento» (500), al que espera darle una identidad propia (como sucede con el Minicooper de BMW), y vehículos de lujo de su marca Alfa Romeo.
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Chrysler Group, de la que Fiat tiene un 20% de sus acciones, no importará otros productos que esos, y menos con la marca Fiat, según reveló ayer Gualberto Ranieri, jefe de relaciones públicas de Chrysler designado por los italianos. Chrysler Group fue creada el 10 de junio a partir de activos de la quebrada Chrysler LLC y con financiación del Gobierno de Estados Unidos, y está dando forma a sus planes de productos futuros, incluso lo que se construirá en Norteamérica y en qué fábricas.
Sergio Marchionne, CEO de ambas automotrices, ya había revelado que muy posiblemente el 500 se venderá en Estados Unidos hacia fines del año próximo. A Chrysler retirar la marca Fiat de la mesa le permitirá concentrarse en sus propias marcas Chrysler, Dodge y Jeep. Por su parte, Fiat había dejado de vender su marca en Estados Unidos en 1983 y Alfa Romeo, en 1995.
La compañía italiana está aportando tecnología como motores y transmisiones para vehículos Chrysler. Para permitírsele que eleve su cuota en Chrysler al 35%, Fiat tiene que vender un automóvil que rinda unos 65 kilómetros cada cuatro litros de combustible en Estados Unidos, fabricar un automóvil basado en el Fiat en Estados Unidos y usar su sistema de distribución para vender vehículos Chrysler en un mercado fuera de Estados Unidos. La compañía tiene la intención de fabricar autos Alfa Romeo en Estados Unidos para reducir costos, dijo Ranieri.
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