26 de febrero 2010 - 00:00

Fiebre de Avellaneda

El desorden fue una constante en la fila de los hinchas de Racing que quisieron comprar su entrada. Les habían prometido 3.500 y sólo les vendieron 1.200; por eso hubo incidentes.
El desorden fue una constante en la fila de los hinchas de Racing que quisieron comprar su entrada. Les habían prometido 3.500 y sólo les vendieron 1.200; por eso hubo incidentes.
El interés por el clásico de Avellaneda es enorme; se vio el miércoles con las largas colas de hinchas de Independiente que agotaron las populares y se volvió a comprobar ayer, cuando en Racing no ocurrió una desgracia de casualidad, porque se anunciaban la venta de 3.500 entradas y sólo se vendieron 1.200.

Desde la madrugada, los hinchas de Racing se agolparon en las adyacencias del estadio en procura de hacerse de uno de los boletos que el club puso a la venta.

La enorme expectativa entre los hinchas de la Academia derivó en un verdadero caos que obligó la intervención del personal policial y dejó un saldo de al menos dos heridos, que fueron atendidos por personal médico ubicado en el lugar.

También hubo discusiones con el personal de la fuerza, luego de que un grupo de hinchas intentó llegar a las dos ventanillas habilitadas sin tener en cuenta el orden de llegada.

Una vez más, la falta de previsión de los dirigentes puso en riesgo a la gente que sostiene uno de los espectáculos más pasionales de la cultura local.

Desde los primeros días de la semana se presumía que algo así podía ocurrir ya que el Coprosede sólo le habilitó a Racing un total de 3.500 localidades, suma a la que luego agregó otras 500.

De ese total, el presidente de la entidad, Rodolfo Molina, indicó que sólo se pusieron a la venta 1.200 porque el resto fue distribuido entre las filiales y la gente que sacó el «pack de visitante», con el cual tienen asegurado su localidad para todos los partidos que Racing juegue fuera de su estadio.

En total, la dirigencia de Racing recibió 4 mil generales, 500 más de las que esperaba.

La decisión de los dirigentes de poner a la venta únicamente 700 tickets desató la ira de la gente, que tiró vallas y procuró colarse en la fila, aunque la tardía presencia de la infantería terminó calmando los ánimos. Al final, muchos se tendrán que conformar con verlo por televisión.

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