La agencia Fitch decidió ayer reducir la perspectiva para la calificación de deuda soberana de la Argentina a "negativa" debido a la "intensa inestabilidad económica" que sufre el país. Así lo anunció ayer la calificadora de riesgo, al señalar que "la gran depreciación del peso ha debilitado drásticamente las perspectivas de crecimiento en el corto plazo".
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En mayo, Fitch había bajado la calificación argentina de "positiva" a "estable", en medio de la crisis cambiaria, que se disparó el pasado 24 de abril, cuando las tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU. alcanzaron el 3%, poniendo en jaque a la estrategia gradualista por la cual había optado el Gobierno para converger hacia un equilibrio en las cuentas fiscales. A esto hay que sumarle diversas cuestiones locales, como que el 25 de abril comenzó a regir el denominado "impuesto a la renta financiera", entre otras cuestiones.
La agencia estimó, además, que la actividad económica caerá 2,7% este año y 1,7% en 2019. Estos datos difieren del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), ya que se espera una contracción del PBI del C% en 2018 y del 0,5% en 2019. Asimismo, proyectó una inflación del 47% para este año y del 27,5% para 2019, un guarismo que se ubicó en línea con los datos del REM. Hace apenas dos meses, en septiembre, había proyectado una caída del 2,5% del PBI para este año, con una inflación del 40%.
No obstante, la agencia consideró que el Gobierno podrá cumplir con la reducción del déficit primario, una de las principales metas del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, para este año y los venideros. Con el acuerdo alcanzado con el FMI, además, el Gobierno no tendrá necesidades de salir a financiarse en el exterior durante el año que viene, pero seguirá desarrollando los instrumentos del Tesoro.
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