28 de noviembre 2014 - 00:20

Fondos acreedores ya reclaman ante Griesa más de u$s 10.000 millones

Paul Singer
Paul Singer
 Las demandas contra la Argentina acumuladas en el tribunal de Thomas Griesa ya superan los u$s 10.000 millones. Esto es, sumando los montos nominales en títulos públicos en default, más los intereses y multas que el juez de Nueva York les reconoció en su momento a los fondos buitre que ganaron el "juicio del siglo"; y trasladando este derecho reconocido oficialmente por la Justicia norteamericana (al menos en una primera instancia) a todos los bonistas que ya se sumaron a los reclamos contra el país. En teoría, la Argentina debería reconocer primero esta deuda antes de sentarse ante una eventual rueda de negociaciones desde el 1 de enero. Para tener una idea de la magnitud de esta megaoperación financiera contra la Argentina, en total los fondos buitre compraron deuda a punto de caer en default, o en las vísperas, por no más de u$s 4.000 millones reales.

Esta situación surge luego de confirmar que el fondo buitre NM Dart de Kenneth Dart y el Grantham Mayo Otterloo (GMO) reclamaron esta semana ante el tribunal de Thomas Griesa el mismo tratamiento financiero de indexación que sus colegas que vencieron en el "juicio del siglo" entre la Argentina y los "holdouts".
Esto es que se les aplique la misma actualización que el juez de Nueva York les concedió a los fondos buitre NML Elliott, Olifant, Aurelius, ACP Master y otros, además de a los 13 argentinos que también recibieron un aval de la Justicia norteamericana. Según el criterio que utilizó Griesa, de los aproximadamente u$s 980 millones originales, el magistrado aplicó para diciembre de 2012 un monto total de u$s 1.330 millones; los que luego, para junio de 2014 (cuando el caso volvió a su juzgado después del rechazo de la apelación de la Corte Suprema de EE.UU. presentada por la Argentina), fueron vueltos a actualizar por Griesa, que los llevó a unos u$s 1.660 millones. Ese dinero, si finalmente la Argentina y los acreedores vuelven a negociar desde enero, volvería a sufrir una actualización, que lo llevaría por encima de los u$s 1.800 millones.

Ahora, los dos fondos que se sumaron al reclamo luego que el propio Griesa aceptara que todos los acreedores que tengan bonos aún en default desde 2001, reclaman el mismo tratamiento que Elliott, Olifant y compañía; y que se actualicen los montos finales reclamados a la Argentina. Así se lo plantearon los abogados del fondo buitre del magnate Kenneth Dart y del fondo GMO. Al "Special Master" Daniel Pollack, el encargado, por mandato de Griesa, de elaborar el listado final de acreedores que pueden reclamarle a la Argentina lo mismo que los que obtuvieron el definitivo fallo favorable de la Justicia norteamericana en junio de este año. Pollack abrió el llamado a comienzos de este mes, y ya se anotaron unos 10 fondos diferentes que le reclaman al país más de 4.500 millones extra (por fuera de los u$s 1.600 millones del fallo original), nominales. Si el reclamo que le hicieron Dart y GMO a Griesa queda firme y el juez lo avala, el dinero que la Argentina debería negociar superaría ya los u$s 9.800 millones y, eventualmente, podría alcanzar los u$s 11.000 millones finales. Serían unos u$s 2.000 millones más que el total de la deuda que, según calcula el Ministerio de Economía, aún queda en default; y provocaría que se equilibre el resultado entre el dinero que está en esa situación y los u$s 1.500 millones que, se especula, no serían reclamados por no poseer tenedores reconocibles.

De ahí que la intención del Gobierno argentino, en el momento de un eventual retorno a las negociaciones con los fondos buitre, es insistir en que la única oferta posible es la de la apertura del canje de deuda en los términos de 2010, cuando se aplicó una quita nominal de aproximadamente el 66%, lo que llevaría el monto de deuda (incluyendo la actualización que podría autorizar Griesa) de no más de u$s 4.500 millones finales. Al menos éste será el inicio de las negociaciones. Luego habrá que ver el grado de flexibilidad que quiera exhibir el Gobierno argentino; el que, ya sin la cláusula RUFO detrás, no tendría las presiones para una resolución rápida del conflicto. De hecho, aún no está claro de parte del Gobierno de Cristina de Kirchner que acepte volver a negociar en el ámbito del bufete de Daniel Pollack, o si, por el contrario, pedirá formalmente a Thomas Griesa que habilite otra instancia con otro marco. En algún momento de agosto de este año, Axel Kicillof describió al abogado norteamericano como un operador a favor de los fondos buitre y lo denunció públicamente de falta de equilibrio en contra del país. Habrá que ver en esa instancia si Griesa acepta el eventual reclamo o si se niega a cualquier modificación.

Una curiosidad, por sus propios problemas judiciales Kenneth Dart no puede presentarse ni personalmente ni dándole el poder a un representante (aunque sea un abogado) ante la Justicia norteamericana, por sus propios problemas legales en EE.UU. Sucede que Dart es desde hace años un prófugo de la Justicia de ese país, desde que a fines de los años 90, casi al mismo tiempo que compraba bonos de la Argentina al borde del default, decidió "exiliarse" en las Islas Cayman por acumular deudas impositivas por más de u$s 400 millones. Dart compró, entre noviembre y diciembre de 2001, bonos argentinos por unos u$s 800 millones nominales, a los que pagó a menos de la mitad de su valor. Luego, se cree, fue comprando más papeles tras la caída el país en default, hasta completar una cartera de más de u$s 1.000 millones nominales.

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