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Fotos, pañuelos y hasta Racing
Más allá una cruz de madera y en un rincón una mesa pequeña y dos sillones.
Antes, para ver esa disposición, hay que ingresar al cementerio, caminar unos 150 metros hasta el mausoleo construido especialmente. Bajo estricta vigilancia, se puede acceder al edificio a través de una puerta de metal que conduce, por un lado, a la bóveda donde están los restos de Kirchner, lugar que sólo le pertenece a la familia.
Hacia el otro extremo, una escalera caracol conduce a la primera planta desde donde se puede ver, a través de una ventana circular, el féretro que contiene los restos de Kirchner, tapado por una bandera argentina. Desde allí también se pueden observar otros detalles de la construcción: el vitreaux colocado en el techo con el logotipo oficial del Bicentenario de la Argentina en colores celeste y amarillo. Ese detalle se combina con algunas aberturas planificadas para el ingreso de luz solar.
No todos pudieron ingresar. Se impidió, por ejemplo, que lo hagan personas con cámaras fotográficas o celulares con cámara. Los que sí lo hicieron, tuvieron que reunirse en pequeños grupos, hipercontrolados durante todo el trayecto. El ingreso se habilitó a las 14, dos horas después de que terminara la ceremonia familiar.
Al salir, el complejo se ve imponente. Unos 650 metros cuadrados de construcción, gobernados por un mástil gigante con una bandera argentina y dos llamas votivas. También hay una estructura triangular que representa la forma del territorio argentino y una fuente rectangular.


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