27 de enero 2012 - 00:00

Francia: el socialismo lanzó una plataforma de fuerte tono izquierdista

François Hollande ayer, al presentar sus sesenta propuestas de gobierno para las elecciones de abril. La crisis le pasa factura al presidente Nicolas Sarkozy y, ante los costos del ajuste, el socialismo apuesta a una plataforma populista.
François Hollande ayer, al presentar sus sesenta propuestas de gobierno para las elecciones de abril. La crisis le pasa factura al presidente Nicolas Sarkozy y, ante los costos del ajuste, el socialismo apuesta a una plataforma populista.
París - El candidato socialista a la Presidencia de Francia, François Hollande, presentó ayer su programa para los comicios de abril: 60 propuestas de inspiración izquierdista pensadas para tiempos de crisis y que recibieron duros ataques del oficialismo conservador.

Favorito en las encuestas a menos de tres meses de las elecciones (ver aparte), Hollande desgranó un programa que costará 20.000 millones de euros, que el candidato cuenta financiar con subas de impuestos a los más ricos y a los bancos, con los que pretende recaudar 29.000 millones.

El diputado socialista negó que su programa aumente el endeudamiento del país y reiteró su compromiso de equilibrar las cuentas públicas en 2017.

Cuatro días después de haber dado su primer gran mitin de campaña el pasado domingo, el aspirante socialista apareció ayer con un tono pedagógico para presentar su proyecto, destinado a recuperar la economía del país, crear empleo y afianzar los servicios públicos.

«No voy a prometer nada que no pueda aplicar», aseguró Hollande en la presentación de sus 60 medidas, acompañadas todas ellas de la cifra de financiación correspondiente.

Una financiación que procederá del incremento impositivo «a quienes más se aprovecharon de los regalos fiscales del actual Gobierno», afirmó el candidato socialista, quien el pasado domingo aseguró que su principal rival es «el mundo de las finanzas».

Hollande se comprometió a restablecer el impuesto a las grandes fortunas, así como a incrementar las alícuotas para los bancos y las grandes empresas.

Sin embargo, prometió ayudas a las pequeñas y medianas compañías, las que más empleos crean en Francia, y anunció contrataciones públicas esencialmente en la educación, la seguridad y la Justicia, con lo que pretende detener el incremento del desempleo de los últimos años.

También aumentará ciertas ayudas a los más desfavorecidos, en contraposición con la desaparición de algunas desgravaciones fiscales que afectan a los grandes capitales.

Los franceses podrán volver a jubilarse a los 60 años, siempre que hayan trabajado 41, y el candidato socialista prometió incrementar la vivienda protegida y limitar la suba de los alquileres en las ciudades más caras del país.

Entre otros guiños al electorado de izquierda destacó el matrimonio homosexual, incluido el derecho a la adopción; la legalización de la eutanasia, y el derecho de voto en comicios locales para los extranjeros legales que lleven en Francia al menos cinco años, medidas a las que se oponen los conservadores.

A los ecologistas les reiteró su intención de reducir el peso de la energía nuclear y la apuesta por las renovables.

Tampoco se olvidó de propuestas destinadas a un electorado más centrista, como el control de las finanzas públicas, o incluso más de derecha, como un refuerzo de los cuerpos y fuerzas de seguridad destinados a los barrios más pobres del país.

El ejercicio de Hollande estaba destinado a rodear de seriedad una campaña que a fines de 2011 había comenzado a perder efecto, pese a que sigue dominando las encuestas. La última, publicada ayer mismo, asegura que desde su discurso del pasado domingo en Le Bourget, al norte de París, la diferencia crece con respecto al actual presidente francés, el conservador Nicolas Sarkozy, quien todavía no oficializó su candidatura.

Hollande concentra el 27,5% de la intención de voto en la primera vuelta del 22 de abril, frente al 24% de Sarkozy, el 17% de la ultraderechista Marine Le Pen y el 14% del centrista François Bayrou, según un sondeo publicado por la cadena de televisión LCI.

En la segunda vuelta, el 6 de mayo, el candidato socialista se impondría con un 56% de los sufragios. Con la presentación del programa, el aspirante se colocó en el punto de mira de sus rivales, que no ahorraron críticas a sus medidas.

El presidente del oficialista partido conservador UMP, Jean-François Copé, alertó sobre que el programa de Hollande «hace pagar a las clases medias» las consecuencias de la crisis, al tiempo que lo acusó de subir los impuestos, lo que puede frenar el crecimiento.

«Insuficiente» lo consideraron la ultraderechista Le Pen y el candidato de la extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon, quinto en los sondeos.

Agencias EFE, Reuters y AFP

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